—La historia parece repetirse años después, Sara.
—Mi madre se vino conmigo a México, donde vivió durante seis años. Luego nos vinimos a España y murió a mi lado en mil novecientos sesenta y nueve. Mi madre me vio luchar desde los dieciséis años. Yo la h0e querido y respetado muchísimo. Nunca he sido egoísta con mi madre. Ahora bien, si me preguntas que si los hijos son egoístas, te diría que la mayoría.

—¿Con los padres, Sara?
—Puede ser. Mira, yo nunca metí a un amante en mi casa hasta que me casé con Tony.

—De todas formas, vaya papeleta para Tony.
—Desde luego. Mi marido está muy mal y muy dolido. Es un hombre que ha sido rechazado por las buenas, porque yo he partido de un hachazo nuestro matrimonio.

—¿Habéis firmado ya la demanda?
—Sí. Una persona de mi confianza viajó a Cuba con la documentación y Tony firmó ante el cónsul de España sin poner ni una sola pega.

—¿Se ha fijado algún tipo de pensión compensatoria para él?
—No. Todo ha sido de mutuo acuerdo. Nos casamos en régimen de separación de bienes y capitulaciones matrimoniales.

"Tony vendrá a España a defenderse"
—¿Llegarás al divorcio?
—Por supuesto que sí. Tony tiene mucha vida por delante, un porvenir, un futuro, y no tiene por qué estar amarrado a mí. Si él no hubiera estado divorciado de su primera mujer, nunca se habría podido casar conmigo.

—¿Volverás a verle alguna vez?
—Vale. Me separo de Tony por ellos, pero, ahora bien, espero que mis hijos me dejen hablar con él. Porque sé que Tony vendrá a España para defenderse de las acusaciones que van a verter contra él cuando esta entrevista salga a la luz.

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