Anna Kournikova presenció un 'misterioso robo' durante su viaje a bordo del Orient Express

La tenista, que este año no participa en el torneo de Wimblendon debido a una lesión, realizó el trayecto entre Praga y Viena

La tenista de origen ruso, Anna Kournikova se convirtió en la estrella del histórico tren 'Orient Express' durante uno de los cuatro viajes que realiza anualmente a Praga. En esta ocasión el recorrido fue entre Praga y la ciudad austriaca y sirvió de escenario para la presentación de un nuevo reloj de la firma Omega, a la que la tenista presta su imagen.

Anna Kournikova, que a no ser por una lesión estaría este fin de semana participando en el torneo de Wimblendon, se desplazó hasta Praga para embarcarse en el histórico y lujoso tren construido a finales de los años 20. La tenista, vestida con una minifalda y un sugerente top vaquero sobre el que llevaba puesto una camisa blanca, acudió muy sonriente a la rueda de prensa previa al viaje en tren ofrecida en la cafetería de la estación de Praga recreada al estilo de los años 20 para la ocasión. En la misma también se dieron cita la modelo de Hong Kong Qui Qui, la actriz francesa Estelle Lefébure y la actriz rusa Renata Litvinovt entre otros.

La tenista no probó el champán en la cena
Tras el encuentro con los medios los célebres invitados se embarcaron en el tren en el que se sirvió una cena de gala compuesta de filete de mero, carne asada de vacuno, queso francés y un postre muy especial de chocolate con frutas. Todo ello regado con champán como tradicionalmente se hacía en el Orient Express. Anna Kournikova sin embargo, debido a la dieta que sigue como deportista, optó por no seguir la tradición y omitió las bebidas alcohólicas de su menú.

Un misterioso robo a bordo
Durante el viaje se simuló el robo del nuevo reloj y un actor dando vida al mítico Hercules Poirot, el famoso detective de las novelas de Agatha Christie, comenzó la investigación para resolver el enigma. Poco antes de su llegada a Viena, el tren se detuvo para realizar una sesión fotográfica con los ilustres invitados, vestidos ya de gala. La tenista eligió para la ocasión ceñido vestido de raso negro palabra de honor que resaltaba su belleza. A su llegada a la capital austriaca la tenista confesó que se había divertido mucho con la experiencia a bordo del histórico tren.

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