Carmen Bazán, al límite de sus fuerzas: 'Estoy deshecha mi marido me hace la vida imposible'

Ríe a borbotones, pero se nota que es producto del nerviosismo que padece. Muestra la palma de la mano casi completamente cubierta por una especie de eczema. «Es debido a los nervios que tengo», confiesa. Carmen Bazán, madre de Jesulín de Ubrique, no está en su mejor momento ni mucho menos. Hace tan sólo cuatro meses que se separó de su marido, Humberto Janeiro, y la herida, según ella, lejos de cicatrizarse, se abre cada día más. Habla atropelladamente, pero con sentido, emoción y sentimiento. Busca también su razón en sus muchas veces duros planteamientos.

Se refiere muy a menudo al amor por sus cuatro hijos y sufre porque no quiere que todo este proceso que se acaba de iniciar para concluir legalmente con su matrimonio involucre a su hijo Jesulín. Pero no va a ser fácil lo que Carmen desea, a tenor de cómo se están desarrollando los acontecimientos. Sólo quiere, y lo dice una y otra vez, que su marido deje «Ambiciones », donde ambos continúan viviendo a pesar de haberse separado.

Tremenda situación, para qué decir otra cosa. La cita es en la costa gaditana, adonde Carmen se ha ido a pasar unos días de descanso. Conversamos a la orilla del mar. La mesura hace presa al principio en el lenguaje de Carmen, pero pronto sale a relucir el vocabulario de su alma y su corazón.

Alergias en las manos producidas por los nervios
—La vimos en el Rocío.
—Sí. Fui con unos amigos que me dijeron que fuera con ellos porque me veían decaída. Cuando estoy sola me encuentro mucho peor.
—¿Sigue en tratamiento psiquiátrico?
—Sí, con un psiquiatra de Madrid. Creí que me iba a volver loca. De todas formas, si tengo que ser sincera, creo que el tratamiento no me ha hecho nada. Continúo padeciendo crisis de ansiedad y tengo que tomar pastillas diarias y somníferos para dormir. Vivo muy nerviosa y estoy todo el día cavilando sobre todo lo que ha pasado. Creí que me iba a volver loca.
—¿Le han hecho más pruebas?
—Sí, un Tac. También tengo una serie de alergias en las manos producidas por los nervios.
—¿Qué pasa por su cabeza?
—Pues todo lo que me está pasando. Ahora lo veo peor que antes porque el hecho de superar lo que me ha sucedido me está costando. Superar lo que me ha hecho y lo que me está haciendo mi marido es difícil.
’Hablo para desahogarme como ser humano’
COMO SER HUMANO » —¿Qué cosas, según usted, le está haciendo su marido?
—Tantas que no sé ni explicarlas … Por ejemplo,,no te puedes llegar a imaginar lo cruel que es estar en la misma mesa frente a mi marido y con mis hijos y que en la «tele » estén poniendo las imágenes de Humberto Janeiro con Angelita, su querida. Eso no lo puedo soportar. Debía darle vergüenza, vergüenza le debería dar ir con ella a los toros a Chiclana cuando su hijo se está jugando la vida en la plaza. Porque sus hijos lo sienten, no se vaya a creer que no. Y fíjate si es mentiroso que ha dicho que estaba con la hija del apoderado y éste no tiene hija . Porque cuando se rompe el amor, pues se ha roto y ya está .Lo demás ya es un daño gratuito y una gran humillación, porque me siento cruelmente humillada y hablo para desahogarme como ser humano, que es el único derecho que tengo hasta que el juez se pronuncie. Estoy deshecha. Mi marido me hace la vida imposible.¡Que se vaya de «Ambiciones »,por favor! Sólo quiero eso. Que ya no puedo más!
’ Jesulín no me contesta’
—¿Sus hijos no han intervenido para decir ¡basta!?
—Los mayores ya no viven en casa y el pequeño, Víctor, es oír, ver y callar. Se lo traga todo y también tiene sus depresiones. Y Jesús, que es quien puede arreglar todo esto, pues igual :no sé si es que pasa de todo o no puede hacer nada o se lo guarda.
—¿Ha hablado con él?
—Muchas veces. Pero no me contesta nada.

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