Antonio Morales y su esposa, Edurne González, van a ser padres de gemelos

«LO AFORTUNADA QUE SOY COMO MADRE»
Si Rocío Dúrcal se emocionó cuando se enteró de que iba a ser de nuevo abuela, también lo hizo el día que Antonio, hoy con barba, se casó con Edurne.
—Me siento una madre superorgullosa de ver que Antonio es feliz y que ha elegido tan bien a la que va a ser su amor, su compañera durante toda la vida. En estos días me doy cuenta de lo afortunada que soy como madre porque mis tres hijos son estupendos. La boda ha sido un momento mágico, como el que se vive cuando nace un hijo o un nieto. Un momento de máxima emoción y felicidad. Dentro de mí le daba gracias a Dios y a mi marido por haberme dado este hijo tan maravilloso. Antonio y Edurne se habían conocido gracias a un amigo común. Llevaban dos años y medio de noviazgo cuando Antonio le pidió que se casara con él.
—Para celebrar esa fecha —recordaba — nos fuimos al bar en el que nos conocimos. Yo tenía el anillo congelado en un trozo de hielo. En un momento dado, cuando Edurne se levantó de la mesa, yo metí el hielo con el anillo en su copa. Cuando ella regresó, al tomar la copa y disponerse a beber, se fijó en el hielo y me dijo:«¡Qué hielo más raro!».Yo le dije que era como los que están hechos en casa. Edurne bebía de la copa y no veía el anillo, hasta que, en un momento dado, lo vio y fue entonces cuando surgió lo de la petición de mano.

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