Mónica Pont y su marido, Javier Sagrera, están de enhorabuena tras haber conocido la noticia de su próxima paternidad. Será su primer hijo. La popular actriz, que representa en Madrid la obra «La llamada de Lauren», está embarazada de dos meses. Ahora nos cuenta sus sensaciones y sentimientos mientras posa en la Costa Brava, en el hotel Aigua Blava, propiedad de su marido, con quien se casó en agosto del pasado verano.
—Mónica, ¿una noticia esperada?
—Creo que cuando una pareja de recién casados dice estar esperando un hijo no es en absoluto una noticia inesperada, aunque qué duda cabe que es muy bonito tomarse unos días para estar juntos y disfrutar de esa situación durante algún tiempo y luego que venga el niño. Pero también ha sido una noticia inesperada, porque mi hijo ha venido en pleno teatro, como se dice, ya que yo estoy en Madrid representando mi obra, y, además, tenía una gira por Norteamérica, donde íbamos a estar en Nueva York y Cuba.
—No podrás ir ahora.
—Tendré que hablar con mi compañía a ver qué pasa, porque el desarrollo de la obra conlleva un gran desgaste físico. Es una representación muy dura, en la que se tocan temas muy duros, por lo que no era un tiempo muy ideal para quedarme embarazada, ¿sabes?
—Pero feliz en cualquier caso.
—Por supuesto. Tú dirás, tú dirás...Hay muchas mujeres que dicen no tener ese deseo de ser madres para sentirse realizadas.
—¿Tú sí?
—No es una necesidad, sino que pienso que es algo muy físico, en el sentido de que se trata de la Naturaleza. El cuerpo te pide ser madre. Llega un momento en el que ya comienzas a ver a los niños de los demás y te imaginas cómo serán tus hijos, aunque cualquier pareja se hará esta misma pregunta, ¿no? Lo que se llama el reloj natural de la vida.
—¿De cuánto estás, Mónica?
—Exactamente de dos meses. Como soy primeriza, mi ginecólogo me ha dicho que tenemos que ser prudentes hasta el tercer mes, que es cuando el feto está totalmente formado. Pero bueno, pensamos que todo va a ir muy bien, porque ya me han hecho una ecografía y en ella se ve que el bebé está perfecto. Hasta hemos escuchado ya los latidos de su corazón.
—¿Cómo reaccionó tu marido cuando le diste la noticia?
—Hombre, supongo que tuvo la reacción de cualquier padre primerizo. Como si al principio no se lo creyera, como si dijera: «¡Bah!, que me estás mintiendo », ¿sabes? Se creía que estaba bromeando con él.

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