—¿Qué deseos te quedan por cumplir?
—Me encantaría ganar un campeonato. Ya he dicho que si gano un campeonato me paro un año para tener otro hijo, porque el mío ya está muy grande. Me encantaría tener otro hijo, pero primero tengo que ganar un campeonato. Es una promesa si gano.
—¿Cómo llevas el estar separada de tu hijo tanto tiempo?
—Ahora, cuando vine, estaba escondido, porque no quería que me viniera. Si estoy toda la semana en Italia me llevo a mi hijo. Más de tres días no aguanto sin él.
—¿Te gustaría que él también fuera futbolista?
—No, él tiene que escoger su futuro. Lo que está claro es que le gusta el fútbol, porque ya juega a darnos pases. Pero todavía es muy pequeño, tres años, aunque esté tan grande como un niño de cinco.
—¿Cómo te sientes en el Rayo?
—Muy bien, aunque entreno muy poquito con las chicas. Es un ambiente muy familiar y estoy muy a gusto con ellas.
—¿Qué te parece que la gente te tenga tanto cariño?
—Para mí, esto es tranquilo. Un día, recuerdo que llegando de Milán, estaba muy cansada y tenía a muchos periodistas esperándome. Eso no me gusta mucho, pero el contacto con la gente y su cariño me encanta. Además, eso sirve también para promocionar el fútbol femenino.
—¿Te molesta que existan tantos rumores sobre ti y tu marido?
—Mucha gente piensa que los matrimonios de los famosos no pueden tener problemas y que su relación tiene que ser la de un príncipe y una princesa. Las personas tienen mucha curiosidad sobre las relaciones de los famosos, pero ahora estoy acostumbrada. Antes hablaba más, pero ahora digo que no voy a hablar de mi vida privada. Ahora puedo hablar de mi trabajo, el fútbol. Hace un año y medio no tenía nada de qué hablar, y si no hablaba de mi marido no hablaba de nada. Ahora trabajo, y prefiero hablar de mi trabajo.
—¿Tu relación despierta el mismo interés en otros países que aquí?
—En mi país es mucho más exagerado que aquí. Como ya no vivo allí se inventan muchísima información.
—Si Ronaldo dejara el Real Madrid y se fuera a otro equipo, ¿le seguirías?
—Quiero quedarme algo más de tiempo en España. Para la mujer de un jugador es muy difícil adaptarse a cada país, encontrar amigos, buscar compañeros para tus hijos, una casa..., y después de un año volver a empezar.
—Así tu hijo aprenderá más idiomas, ¿no?
—Sí, ahora habla portugués como primera lengua, pero también dice palabras en italiano y en español.
—¿Qué deseos tienes para el futuro de tu hijo?
—Supongo que, como toda madre, me gustaría que fuera una persona correcta y justa, pero, sobre todo, que sea muy feliz.

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