Carmen Bazán sufre una depresión de la que ha comenzado a tratarse

Aunque en sus apariciones públicas siempre intenta mostrar la mejor de sus sonrisas, Carmen Bazán, la madre de Jesulín de Ubrique, está atravesando, según hemos podido saber, por un momento anímico ciertamente delicado, que tiene sus raíces en su ruptura matrimonial y, sobre todo, en las causas y circunstancias que dieron lugar a la misma, especialmente por el hecho de que las presuntas infidelidades de su marido, Humberto Janeiro — infidelidades que, según ella nos dijo en su momento, conocía —,han sido aireadas, lo que ciertamente ha añadido más leña al fuego.

Una leña que, por otra parte, se ha visto avivada con las declaraciones realizadas a algunos medios de comunicación por María Angeles Sánchez (Angelita), que reconoció mantener una relación durante cuatro años con Humberto. Los acontecimientos de los últimos meses y el comportamiento poco respetuoso, según ella, de su marido han ido minando, al parecer, la moral de Carmen Bazán. Como es sabido, fue ella la que hace poco más de dos meses decidió separarse del padre de sus hijos.

No fue una decisión tomada a la ligera, sino fruto de muchos años de sufrimiento y de intentar mirar para otro lado, en la espera de poder salvar su matrimonio. A esto hay que añadir que, durante todo este tiempo, Carmen Bazán ha tenido de alguna manera que seguir compartiendo con su marido el domicilio conyugal de «Ambiciones », ya que aunque Humberto Janeiro se ha alquilado un chalet en una lujosa urbanización de Arcos de la Frontera, lo cierto es que entre semana seguía haciendo su vida en la finca de su hijo, donde ella vive.

Con la tensión que esta situación le ha generado, es lógico que en la intimidad de su hogar haya pasado momentos de profunda tristeza y de desconsuelo, cayendo poco a poco en una depresión. Tal estado de nerviosismo le provocó también una importante dermatitis en la palma de las manos, de la que está siendo tratada.

Aconsejada por sus hijos
Conscientes de lo que estaba sucediendo, sus hijos, que siempre la han estado apoyando, no dudaron en aconsejarle que se pusiera en manos de los médicos, concretamente en manos de uno de los mejores especialistas en este tipo de depresiones.

Así, el pasado 22 de abril, la madre de Jesulín de Ubrique viajaba hasta Madrid para acudir a la clínica López-Ibor. Como se puede comprobar en las fotografías que ilustran este reportaje, Carmen fue acompañada por su hijo mayor, Humberto, que llevó cariñosamente de la mano a su madre hasta la clínica. Casi tres horas permanecieron en el interior de la misma, mostrándose doña Carmen a su salida mucho más sonriente debido, sin duda, a la conversación que mantuvo con el doctor Juan José López-Ibor, que la ha puesto en tratamiento.

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