—¿La sinceridad, además del amor, claro está, es fuente de perdurabilidad de las parejas?
—Pero no sólo la sinceridad, sino también la confianza, la fidelidad, el respeto y la comunicación. Creo que todo esto es la base.
—¿El fallo en alguna de ellas arrastraría a todo lo demás?
—Totalmente. El amor, no ya el matrimonio, es levantarte cada mañana con el propósito de hacer feliz a la otra persona con un cúmulo de detalles. De no existir esto, la relación fracasa finalmente.
—Luego quieres decir que el amor es como ir al trabajo.
—Hay que hacer un esfuerzo para mantenerlo. No hay que descuidarse. Es mucho más fácil y egoísta estar soltero, no casarte y así no dar cuenta a nadie. Eres tú y nadie más.
—Eso, a la larga, puede llegar a no ser muy gratificante.
—Qué duda cabe de que es mucho mejor compartir con tu pareja o tu marido que estar solo. Yo he estado mucho tiempo sola también, ¿sabes?
—Me imagino que una soledad deseada.
—Absolutamente.
—¿Qué enseña la soledad, Mónica?
—A cerrarte mucho en ti misma, no confiar, a no ser generoso...
—¿La llave para salir de ese encierro?
—Abriéndote y siendo generoso, que es fundamental.
—Dentro de unos días estrenas obra en Madrid, y además, con un papel protagonista.
—Sí. La temporada será desde el próximo treinta de abril al uno de junio en la sala Ensayo 100. La obra se titula «La llamada de Lauren » y es original de Paloma Pedrero. El estreno oficial será el siete de mayo.

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