Justine Pasek, la nueva 'Miss Universo', con los diseños de 'prêt-à-porter' de Dior

El pasado mes de septiembre, era desposeída del título de «Miss Universo» la rusa Oxana Fedorova, por incumplimiento de los compromisos adquiridos al ser elegida. Era ésta la primera vez, en los cincuenta y dos años del certamen, que algo así sucedía. El destronamiento de la bella rusa elevó al más alto lugar del podio de la belleza universal a la no menos bella Justine Pasek, una panameña de veintidós años, que había sido elegida, en su día, primera dama de honor. Hoy, Justine viene a nuestras páginas luciendo las últimas creaciones de Christian Dior y hablándonos, a la vez, de cómo se enteró de que era la nueva «Miss Universo».

—¿Cómo supiste que eras la nueva «Miss Universo»?
—Estaba en Panamá y me llamaron de la organización del certamen para que volara de inmediato a Nueva York. No me dijeron nada y estaba un poco confusa porque normalmente no pensé que tendría ninguna relación con la organización pasados unos meses de la elección. Cuando llegué a Nueva York tenía una limusina esperándome y dentro de ella estaba Paula Schugart, la presidenta del certamen, que fue la que me comunicó que era la nueva «Miss Universo».
—¿Y qué sentiste?
—Me puse a llorar y después sentí miedo por las responsabilidades que se me venían encima. Me acuerdo de que estuve en silencio hasta que llegamos a la sede de la organización y durante ese tiempo me di cuenta de que quería tener esas responsabilidades y de que podía utilizar el título para ser útil al mundo desde mi pequeña parcela de fama.
—¿Y quién te coronó?
—Fue el propio Donald Trump durante la conferencia de prensa a la que me llevaron directamente desde el aeropuerto. Fue un momento emocionante y la prensa estuvo muy cariñosa conmigo. Fue en ese momento cuando me di realmente cuenta de lo que estaba pasando.
—Se dice que durante el certamen tú eras la favorita del público. ¿Quedaste decepcionada cuando coronaron a Oxana Fedorova?
—En absoluto. Todo lo contrario, ya que me sentí orgullosa de haber quedado segunda y de haber tenido la oportunidad de representar a las mujeres de mi país.
—¿Qué responsabilidades conlleva ser «Miss Universo»?
—Principalmente, debo representar los intereses de la organización, de sus patrocinadores y, sobre todo, de las obras benéficas en las que están involucrados, y que fundamentalmente están relacionadas con la lucha contra el sida. La realidad es que «Miss Universo» viaja por todo el mundo como embajadora de buena voluntad para con su presencia ayudar en la lucha contra esta plaga.

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