El adiós de Terenci Moix antes de emprender camino al Valle de los Reyes

Homenaje a un maestro y amigo
La banda sonora de Sinué, el Egipcio dio paso a los parlamentos. El alcalde Joan Clos, anfitrión de la ceremonia fúnebre, describió a Terenci como "un ciudadano libre, antes de que la libertad fuera patrimonio de todos. Crítico y lúdico, fue un niño de barrio hasta el final". La secretaria personal del escritor, Inés González, resumió su relación profesional como "un matrimonio blanco perfecto".

El editor José Manuel Lara Bosch no se sintió con ánimos de abordar cuestiones profesionales: "Prefiero hablar de la pérdida de Ramón... En estos últimos días he descubierto que lo quería más gente de la que él creía y también que yo le quiero mucho más de lo que pensaba".

Un lector, que prefirió permanecer en el anonimato, dio paso a Boris Izaguirre, quien leyó el primer párrafo de El peso de la paja, primer volumen de las memorias de Terenci en las que se identificaba con Scaramouche por haber nacido "con el divino don de la risa". Entre sollozos, la actriz Nuria Espert recitó el Viaje a Ítaca de Kavafis, que se unió al aria O mio babbino caro, de Puccini, interpretada por un trío de violín, flauta y chelo.

A continuación, cuando las últimas notas musicales flotaban en el ambiente, habló el amigo de toda la vida, el dramaturgo Josep M. Benet i Jornet: "Hemos organizado un gran show, que es lo que Terenci quería". La emoción se disparó con la intervención de Anaïs. La hija del realizador de televisión Sergi SCAF y la actriz Ángeles Moll, ahijada de Terenci, que evocó los momentos compartidos con el escritor. Y con su hermana Ana María, que agradeció el apoyo recibido.

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