El adiós de Terenci Moix antes de emprender camino al Valle de los Reyes

Multitudinarias han sido las muestras de dolor y pesar que la familia de Ramon Moix Messeguer, más conocido como Terenci Moix, ha recibido desde que el escritor falleciera la pasada madrugada del lunes en su domicilio de Barcelona. Demostraciones que ni mucho menos han cesado en este último adiós al literato sino más bien todo lo contrario. Más de diez mil personas visitaron la capilla ardiente, instalada en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, para despedirse por última vez del genial autor. Y con ellas, cientos de ramos de flores, lágrimas y algunas sonrisas, que confirmaban la admiración y el cariño que todos sentían por su persona.

Sus amigos
Aparte del apoyo humano, acompañaban los restos mortales de Terenci diversas ofrendas: una foto de Marilyn, una instantánea de la esfinge de Giza con las pirámides de fondo y un aciago paquete de Ducados, el veneno que le quitó la vida.

Como decíamos anteriormente, decenas de amigos se dieron cita en la ceremonia civil, que se inició a las 13:30 horas. Isabel Preysler con su marido, Miguel Boyer; Boris Izaguirre, visiblemente afectado pese a sus grandes gafas oscuras; Monserrat Caballé, que se sintió incapaz de entonar Sempre libera de La Traviata; Maruja Torres; Enric Majó, un antiguo amor; Rosa María Sardà; Pere Gimferrerm Lluís Pasqual; Juan Marsé; Ventura Pons... Y, junto a ellos, su hermana e incondicional apoyo, Ana María. La presencia del conseller de Cultura, Jordi Vilajona, fue la única contrariedad a su petición de que no asistiera ningún miembro del Partido Popular o CIU. Luis Alberto de Cuenca, secretario de Cultura, había hecho dos horas antes una visita de cortesía, pero prefirió respetar la última voluntad del escritor.

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