Declaraciones de María José Campanario, en la recta final de su embarazo

La esposa de Jesulín de Ubrique ya cuenta los días que le faltan para ser madre de su primer hijo. Mientras ese momento llega intenta continuar con su vida cotidiana junto a su marido, Jesulín,en Ubrique. Uno de estos días pudimos conversar con María José cuando salía de su casa.

—¿Cómo te las arreglas para llevar una alimentación sana y de acorde a las circunstancias de tu embarazo?
—Muy bien. Hago una dieta rica en vitaminas, minerales, etcétera. Lo normal en estos casos: verduras, pollo, carnes rojas, pescado y mucha fruta. Lo que es una dieta del todo.
—Tienes una ventaja y es el hecho de ser una profesional de la enfermería.
—Supongo que sí. Tengo los suficientes conocimientos, pero también me dejo llevar por los del médico.
—¿Compartes esta dieta con Jesús?
—No, Jesús come de todo. Hoy, por ejemplo, estoy haciendo pollo para comer.
—También das largos paseos.
—Sí, es parte de los cuidados que me han recomendado los médicos. Doy largos paseos por la finca, a veces acompañada por Jesús, siempre y cuando él no tenga trabajo o entrenamiento.
—¿Qué tipo de vida llevas a lo largo del día?
—Lo que hacemos normalmente es levantarnos temprano, porque Jesús suele madrugar bastante para ir al campo. Yo me levanto con él. Mientras tanto, hago las cosas de la casa, aunque tengo una mujer que viene a echarme una mano en las tareas domésticas. Luego voy a hacer la compra al supermercado de El Bosque. Por la tarde duermo la siesta, y algún día me acerco a Jerez, al Hipercor. Otras veces comemos en «Ambiciones». Por las noches cenamos en casa y vemos alguna película de vídeo. A los dos nos gusta mucho el cine.
—¿Has tenido muchos antojos?
—Bueno, algunos, los normales. Al principio del embarazo me dio por comer polvorones, como decía Jesulín (dice riéndose), aunque eso sí, fue en la época de las Navidades. Ahora, el único antojo que tengo, y deseo, es ver la carita de mi niña en esa ecografía tridimensional que me van a hacer dentro de poco.
—¿Cuánto duermes al día?
—Suelo dormir unas ocho horas. Creo que es suficiente.
—Se ha comentado recientemente que ibas a dar a luz en tu tierra, en Castellón, y en el hospital donde trabajabas. ¿Qué tienes decidido?
—Mi hija nacerá en Sevilla. Jesús y yo vivimos en El Bosque y el sitio más cercano a Sevilla, que es donde tengo mi médico y donde se están portando muy bien conmigo. En el hospital de Villarreal tengo muy buenos amigos, pero, repito, nuestra hija nacerá en Sevilla.
—¿Vendrá tu familia para estar contigo?
—Mi madre vendrá unos días antes de que yo dé a luz, y estará conmigo todo este tiempo. Mi padre, que tiene su trabajo, vendrá cuando nazca la niña, junto con mi hermano.
—Que además será el padrino de tu hija, ¿no?
—Sí. Es algo que me alegra muchísimo.
—¿Tienes miedo al parto?
—Miedo no, respeto. Como todas las embarazadas, estoy en esa fase en que por un lado estás deseando que llegue el día y por otro siento el lógico respeto. Además, soy primeriza. Es una cosa natural por la que pasamos todas las mujeres que tenemos hijos. Yo soy una más.
—¿Estás contenta de cómo le está saliendo a Jesulín su regreso a los toros?
—Estoy muy feliz por lo bien que le está saliendo todo a Jesús. El sábado pasado, en Ubrique, cortó cuatro orejas y rabo, y en Olivenza, una oreja. No le pueden ir mejor las cosas. Yo siempre he tenido mucha fe en él, porque mi marido es muy valiente y el mejor de los toreros. Dios quiera que toda la temporada le vaya igual de bien.

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