Elena Cué y Margarita Hernández se enfrentan a los peores momentos de su vida

La amistad de los dos matrimonios se ha ido enfriando poco después, por los complicados intereses del mundo de los negocios. En esta vida intensa y cosmopolita, a Elena sólo le ha faltado una cosa, un hijo, que lleva buscando desde el día en que se casó y que por momento no ha llegado. Una vida que no le ha impedido seguir trabajando junto a sus padres. Elena,además de gemóloga, diseña relojes. Hasta hace poco, entre sus planes estaba hacer una colección propia, firmada por ella, de alta joyería con proyección internacional; ahora, seguramente todo se queda aparcado hasta ver el desenlace de esta delicadísima situación que la coloca en una verdadera encrucijada personal y familiar.

La relación entre Elena y Margarita
Las circunstancias judiciales de Alberto Alcocer son las mismas, aunque se segunda esposa, Margarita Hernández, que también deseaba tener un hijo, consiguió quedarse embarazada dio a luz hace algo más de un año a dos niñas gemelas, a las que hoy dedica todo su tiempo. La relación entre Elena Cué y Margarita Hernández había sido hasta ahora muy fría, una distancia que no afectaba a los lazos de familia y negocios que siguen uniendo a los dos primos, Alcocer y Cortina. Se ha dicho que las dos mujeres ni siquiera se hablaban, aunque desde que el caso de «los Albertos » entró en el Tribunal Supremo, han vuelto a tratarse. Están unidas por el mismo interés: ayudar a sus maridos en lo posible cuando pasan los peores momentos de su vida.

Dicen que Alberto Alcocer no tiene la finura el encanto de su primo, Alberto Cortina, pero los que le conocen hablan de su generosidad, su franqueza. De su espléndida finca «El Avellanar »,con helipuerto propio, situada entre Castilla-La Mancha y Extremadura,4.000 hectáreas, donde se dan cita las mejores escopetas de España.

Vidas paralelas
Las vidas de «los Albertos » han ido siempre paralelas. Estudiaron los dos en el colegio de Pilar, en Madrid; los dos son abogados, los dos conocieron juntos a las hermanas Esther y Alicia Koplowitz, hijas de un ingeniero alemán de origen judío afincado en España, un empresario inteligente y activo que murió joven, en un accidente fortuito.

«Los Albertos » se casaron con las hermanas Koplowitz: Esther y Alcocer,en 1969; Alicia y Alberto Cortina, un año después. Además de primos, eran socios y vecinos. Esther y Alberto Alcocer tuvieron tres hijas, Esther, Alicia y Carmen, hoy situadas ya en los consejos de administración de las empresas familiares y que les han hecho abuelos. Alicia y Cortina, tres hijos, Alberto,de treinta años, el mayor; Pedro y Pelayo. Pedro está asociado con el modisto Javier Larrainzar desde hace un año y medio ,pero sus intereses están también en los negocios familiares.

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