Giorgio Armani, en su elegante villa "Brony", en pleno corazón de Italia

«Mis otras casas en Forte del Marmy (Toscana), Pantelleria (pequeña isla frente a la costa siciliana) y Saint-Tropez son lugares para mostrar. "Brony" se ha convertido en mi refugio». Así se manifiesta Giorgio Armani sobre esta última villa, emplazada en pleno corazón de Italia y cuya construcción y entorno parecen transportarnos a los tiempos del Imperio romano. Rodeada de árboles y de colinas, «Brony» fue construida en 1945 por el conde Cella di Rivara, y desde hace ya algunos años pertenece al modista, que la ha dotado con su personal estilo. No es esta una casa vanguardista en cuanto a decoración se refiere, sino que todo está acorde con la construcción y el entorno.

Un agradable y apartado lugar, donde Armani gusta pasar algunas temporadas en compañía de los suyos. A ese sitio es a donde le encanta ir a doña María, madre del modista, para pasear por los jardines, recolectar los productos de la huerta o, simplemente, sentarse en el jardín a conversar con su hijo. En esta villa, Armani dedica su tiempo a ver películas en una gran sala preparada para ello, donde guarda una extensa colección de vídeos y DVD; a bañarse y tomar el sol en las dos piscinas que tiene o a cocinar platos de gastronomía italiana. Aparte de los muebles y enseres adquiridos por él en todos los lugares del mundo, Giorgio Armani guarda también en esta villa objetos que le han regalado sus amigos y seres queridos.

Tiempo ya ha transcurrido desde aquel 1964, cuando Giorgio Armani, que abandonó la carrera de Medicina que había comenzado, fue contratado por Nino Cerrutti para trabajar como diseñador de la primera línea de productos masculinos. Hoy, Armani tiene su propio imperio: «Estoy muy orgulloso de lo que he creado —declaraba el diseñador a ¡HOLA! recientemente —, pero el imperio siempre es secundario respecto al acto de crear prendas de ropa. Sin embargo, no todo ha sido un camino llano y liso.

»Cuando murió mi socio, en los años ochenta, mucha gente dijo que yo no iba a sobrevivir. Esa es la única ocasión en que podía haber abandonado, pero todo lo sucedido hizo que estuviera más decidido que nunca para seguir adelante».

Ahora, Armani está otra vez de enhorabuena. En estos días va a recibir el primer premio del Rodeo Drive Walk of Style. Un galardón que rinde homenaje a las leyendas del estilo y el diseño por su contribución al mundo de la moda. Una serie de placas conmemorativas jalonarán la emblemática calle de Rodeo Drive, en Los Angeles.

Cuando se le preguntaba con qué cualidades de nombres famosos crearía a la mujer perfecta en lo que a la forma de vestir se refiere, Armani se sinceraba: «Podríamos escoger a Milla Jovorich por su espíritu ruso y su vitalidad; a Kristin Scott Thomas, por su natural elegancia británica; a Sharon Stone, por su "glamour" norteamericano, capaz de parar un espectáculo, y a Isabel Preysler, por su misterioso exotismo».

Giorgio Armani siempre quiso hacer ropa que sirviera para vivir y no para ser contemplada. Diseña para la mujer de hoy. Aunque nació en Piacenza, adora Milán, donde vive y trabaja en un palacio del siglo XVII. No le importa mezclar su vida con su profesión, y en cada una de sus casas tiene un estudio. «Brony», cuyas puertas nos ha abierto ahora por primera vez, no iba a ser una excepción.

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