HABLANDO DE SU MADRE
—Hablando de tu madre, parece haberse retirado del «mundo y sus pompas».
—Está muy tranquila, esa es la verdad. Su vida es mi hermana pequeña, que acaba de cumplir dieciséis años,y está todo el día para arriba y para abajo con ella. Luego, Fede, que es mi otro hermano pequeño, un auténtico trasto, del que siempre hay que estar pendiente para ver qué hace y qué no. —O sea, que está como si acabara de haber sido madre, vamos.
—Casi.
—No has nombrado a Rafa. Porque tu madre y él continúan con su relación,¿no?
—Sí, claro. Pero se han apartado un poco de ir aquí y allá —por eso no se les ve —.A mi madre le ha llegado un momento en el que necesita tranquilidad. Está muy, muy casera. También está muy pendiente de mi abuela, que ya está mayor.

«ME APETECIA TENER MI INDEPENDENCIA»
—Hace años me hablabas de tu deseo de emanciparte.
—¿Te acuerdas?
—Parece que al final ya te has ido a vivir sola. —Sí, ya es un hecho. Ya estoy allí viviendo, a pesar de la pena que tiene mi madre. Por otro lado, también con alegría.
—¿Te has ido porque quieres o porque crees que ya es hora de hacerlo?
—Porque he querido. Ya me apetecía tener mi independencia, aunque ha sido un cambio muy grande porque mi familia vive en las afueras y yo me he venido al pleno centro de Madrid.

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