Antonio Hidalgo y Vanesa Romero: "Queremos casarnos este mismo año"

La pareja ha pasado unos románticos días en Lanzarote, la isla que visitaron juntos por primera vez hace dos años, cuando se conocieron

—¿Vuestra boda es inminente?
—Está un poco en función de nuestro trabajo, porque no nos gustaría casarnos e irnos a trabajar al día siguiente, sin disfrutar de unos días los dos solos. Ahora, el trabajo tiene prioridad en una profesión tan inestable como la nuestra. Pero, como te hemos comentado, vamos a casarnos antes de que termine el año.
—El matrimonio es una cuestión de dos que se tiene que basar…, ¿en qué?
—En la confianza mutua.
Y añade Vanesa: En la confianza y en el respeto.
—¿Pensáis tener hijos?
—Sí. cuando compartes la vida con alguien, lo haces al ciento por ciento, y a mí me gustaría tener un hijo con Vanesa. Los dos lo hemos hablado. Vanesa es muy joven y tendremos que darnos una prisa razonable para que los hijos tengan un padre, no un abuelo— dice con humor Antonio.
—Vanesa, ¿ser la señora de Hidalgo, en qué cambia tu vida?
—En mucho, porque significa que soy la mujer de la persona que quiero, pero no por el nombre de Antonio Hidalgo, porque él es para mí simpático, cariñoso, una persona que me trata muy bien, y el presentador de televisión nada tiene que ver con el Antonio de dentro de casa y como pareja.
—Vanesa es una chica de su tiempo que conjuga madurez, espiritualidad. ¿Coincidís en estos puntos también?
—No, yo soy más espiritual, un poco más tranquila. Antonio es más escéptico.
—Sí —añade Antonio —.Yo soy más de pisar el suelo del día a día de la vida. Ella es más soñadora y todavía cree en los cuentos de hadas.
—En esta pareja, ¿quién lleva las riendas?
—Las riendas, Antonio; el punto de serenidad lo pongo yo— responde Vanesa.
—¿Habéis hecho una lista de errores que no vais a cometer?
—Yo tengo algún número de errores que no volvería a cometer. El principal es no creer que la relación con una persona se lleva de forma individual, sino entre dos. Y quizá en mis anteriores relaciones he estado más ocupado en ser feliz yo mismo que pendiente de la felicidad de la persona que era mi pareja. Ese es el error que no volvería a cometer. Hay que sacrificar muchas cosas, muchos egoísmos personales, y eso es lo que intento que no me vuelva a ocurrir.

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