Entrevista exclusiva con la bailaora Sara Baras

—¿Y el duende qué es?
—Algo que existe, pero que no se puede definir ni explicar. Por eso se llama duende. No se sabe cuándo sale ni de dónde viene, pero sabes que está ahí. Y lo tienes o no lo tienes.
—¿Lo tiene peor hoy la mujer que el hombre en la danza?
—No. Hoy por hoy, no. Me considero una persona con suerte, y la he tenido hasta para eso. Antes, en el flamenco había mucho machismo; hoy, no. Cuando hay calidad, no importa que seas hombre o mujer.
—¿Canales o Cortés?
—Cada uno en lo suyo. Son muy distintos, y los dos son muy buenos.
—Los puristas del flamenco te critican bastante porque dicen que abusas del negro, que bailas con pantalón y que no te gustan mucho los volantes y los lunares.
—Todo cambia. Yo, ante todo, llevo los trajes con los que me siento a gusto, con los que creo que van más de acuerdo con mi personalidad. Por ejemplo, no me veo mucho con volantes. Pero no tengo nada en contra de ellos. El flamenco está en el alma más que en lo que te pongas.
—¿Pisas en la vida tan fuerte como en el escenario?
—En la vida creo que sé por dónde me ando. Pero creo que en el escenario piso con más fuerza, con más seguridad. En la vida soy acaso algo más miedosa, más tímida. Pero cuando estoy sobre un escenario, me transformo y soy capaz de cualquier cosa. En la vida me cuesta más arrancarme.
—¿Has pisado alguna vez en falso en tu vida?
—Creo que no, porque tengo la suerte de estar arropada por una familia increíble y por una gente increíble también.
—¿Y cómo pisa tu corazón?
—Fuerte, firme. No tengo un corazón alocado. Soy muy ordenada en todo, incluso en las cosas de los sentimientos.

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