Hablando de Borja
—Borja Thyssen es un referente en tu vida, pero ¿cuándo y dónde os conocisteis?
—Lo es. Claro que lo es. Bueno ,nos presentaron amigos comunes hace ya tiempo en la Costa Brava. Todo fue muy directo, muy bonito.
—¿Podría saber qué te enamoró de él?
—¡Tantas cosas! Me encantó su forma de ser, cómo me hacía sentir. Supe que había una química especial, algo increíble, ¿entiendes? A los ojos de los demás es un gran desconocido y eso habla bien de él. Dicen que la primera impresión es la que vale y no se equivocan. A medida que hablábamos fue todo: su sentido del humor y la sinceridad. Su carácter y sus gestos. El respeto y la ternura..., sobre todo, lo a gusto que me hacía sentir. Sin lugar a dudas, en el ambiente hubo magia. Fue despedirnos y pensar cuándo nos volveríamos a ver.
—No te gusta hablar demasiado sobre esto...
—Es verdad, pero los demás deben entender que se trata de nuestra vida privada. Creo que hay cosas que no deben salir del plano de la intimidad, porque lo nuestro es algo muy real y bonito. Y cuando digo nuestro significa de nadie más. En eso estoy decidida a trazar un umbral. Entiendo que la gente me conozca por ser la novia de..., pero preferiría que las críticas fueran por lo bien o mal que hago mi trabajo. No pido otra cosa. ¿Es tan difícil de entender?
—¿Cuánto te molesta que se hable de ruptura si un día, por equis causas, no se te ve junto a Borja en un acto público donde muchos suponen que deberías estar?
—¿Qué quieres que te diga? Ni pienso en eso. Ya no le doy importancia. Borja tiene que cumplir con su trabajo y obligaciones. Una de ellas es estar junto a su madre cuando esto sea necesario. Y yo también debo atender compromisos profesionales. Cuando se habla sin saber me causa gracia. Paso de comentarios y especulaciones.
—¿Cómo te ves dentro de diez años?
—¡Es que no lo sé! Quiero que la vida me sorprenda. No hago planes, pero espero, pasado el tiempo, sentirme realizada. Sobre todo, muy feliz y querida.

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