Blanca Cuesta: "Con Borja fue una flechazo total y muy bonito"

Tiene expresión dulce y sonrisa espontánea. El cabello rubio y largo, que cada tanto en cuando el viento desacomoda y ella devuelve a su lugar con un gesto que, sin quererlo, se antoja sensual. Para muchos, Blanca Cuesta es una modelo que poco a poco intenta ganarse por méritos propios un lugar en las pasarelas. Para otros es, además, la novia de Borja Thyssen, hijo de Tita Cervera, la baronesa Thyssen. Aunque no lo confiese, le cuesta hablar no sólo de ella, sino también del entorno que la rodea, y en eso hay mucho de respeto al pretender poner una distancia más que lógica. Su padre, médico, conoció a su madre —enfermera— cuando viajó a Alemania para trabajar en un reconocido hospital. El flechazo fue instantáneo, y poco tiempo después se casaron. Llegaron sus tres hijos varones. Aunque por motivos profesionales la familia regresó a España, instalándose en Huelva, donde Blanca nació. Con tan sólo siete meses vivió el traslado definitivo a Cataluña. Quizá por eso se considera «catalana de adopción», ya que su vida ha transcurrido desde siempre allí.

Blanca ha estudiado dos carreras: Educación Infantil y Enfermería.
—Nunca hubo presión familiar de ningún tipo ni para elegirlas ni para que me volcara en los estudios. De pequeña quería ser maestra; todavía recuerdo que en mi grupo de amigas siempre era la que enseñaba, ayudando a hacer los deberes. Cuando decidí estudiar la primera carrera lo tuve muy claro, y lo de enfermera venía por tradición familiar.

«He estado dos veces en Gaudí»
—Soy una mujer bastante independiente. Me gusta disfrutar de una libertad que he ganado a pulso, sin depender de los demás. Por eso, mi mayor ilusión era estudiar, pero al mismo tiempo trabajar para disponer de mi propio dinero. Comencé haciendo algo de publicidad; después presentaciones... Todavía recuerdo cuando estando en el colegio se buscaban chicas para hacer un desfile en la fiesta de fin de curso y, para mi sorpresa, me llevé la mayoría de los votos. Era curioso, porque hasta ese momento me había sentido un poco... como el patito feo. A partir de entonces siempre me interesó el mundo de la moda y alterné los estudios con la publicidad y las pasarelas.

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