Rafa Camino y su esposa, Natalia, esperan su primer hijo

—¿Has notado en ti ya algún cambio físico?
—En absoluto, nada. Lo llevo fenomenal. Muchas veces le digo a Rafa que me parece increíble que pueda estar embarazada, por lo bien que hasta ahora lo estoy llevando.
—¿Os preocupa alguna cosa?
—Aparte de que el bebé venga bien y todas esas cosas —comenta Natalia —, nos preocupa, por ejemplo, la educación que vamos a darle. Aunque todavía es muy pronto, son cosas a las que ya comienzas a darle vueltas en la cabeza. Igual todo se debe a ese instinto maternal que se dice aparece en estos casos.
—¿Qué te ha dicho tu madre, Rafa?
—Se ha puesto muy contenta. Fíjate que lo saben todos menos mis suegros. Pero bueno, hoy ya se van a enterar.
—Quiere decir que ya se lo has dicho a tu padre también.
—Sí. Nos ha dado la enhorabuena y nos ha deseado toda la felicidad del mundo. Cuando volvamos de Asturias, ya iremos a comer con él para celebrarlo. Se lo dije por teléfono porque él está metido en su finca.
—Rafa, ¿torearás más o menos a partir de ahora?
—Es igual, porque ésta es mi última temporada. En octubre, que es cuando está previsto el nacimiento del niño, será cuando me retire. Aunque va a ser una temporada bastante intensa porque, como te decía, es la última, y me gustaría estar presente cuando mi hijo venga al mundo. Luego tendremos que ir a despedirnos a México, pero eso será en noviembre, cuando el niño ya haya nacido.
—Tendrá entonces que quedarse con los abuelos.
—Se quedará, se quedará.
—¿Por qué te retiras, Rafa?
—Bueno por…
—Te lo ha pedido tu mujer.
—No, no. En absoluto.
—Yo nunca se lo pediría —contesta Natalia en voz baja.
—Hombre— prosigue Rafa —, yo creo que una buena media para estar en el toro son quince temporadas de alternativa, y este año hace la dieciséis, además de dos como novillero. Todo hace un total de dieciocho años.
—Rafa, comenzaste muy joven…
—Es el tiempo que yo quería estar. Aunque luego no sé lo que pasará porque…
—Si es que se es torero hasta que uno se muere…
—Yo seguiré toreando mis festivales y todo eso porque no voy a poder estar quieto, pero ya no será la responsabilidad de ponerte un traje de luces.

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