—¿Volverías a enamorarte?
—No; tajantemente te lo digo. Tengo muchas amistades. Lo de la madre de Michael Douglas me hace gracia, me hace ilusión que una mujer a esa edad se decida a hacer algo así; pero no es para mí. Respeto a los demás, a mis compañeras, como Sara Montiel.

—Hablando de Sara Montiel, ¿cómo crees que está de ánimo?
—Sara es una mujer muy fuerte.

«MI MADRE ESTA EN UNA SILLA DE RUEDAS, PERO MUY BIEN»

—Y hablando de mujeres fuertes ,tú tienes a tu madre, con noventa y ocho años de edad...
—Así es,enferma de Alzheimer desde hace cuatro años. Está en una residencia estupendamente atendida. Se encuentra físicamente de maravilla: su corazón, etcétera; salvo un pequeño problema de conjuntivitis. Lo único que está en una silla de ruedas, pero muy bien. Ramón y Rocío la cuidan estupendamente. Ella no me conoce, ni a mí ni a Pepito, pero se pone sus alhajas y se toma su bitter con sus aceitunas. La vemos jueves y sábados. Todo fue a raíz de una operación: perdió totalmente la cabeza con la anestesia y después de una reunión con los médicos vimos que ya no la podíamos tener en casa. Salía incluso a la calle, era un peligro. Pero está muy bien y a mí me anima mucho ver cómo la cuidan y lo bien que está dentro de su enfermedad.

—¿Cómo es un día en esta clínica?
—Ahora es diferente al verano.Estás ocupada todo el día: a las ocho de la mañana me voy a la playa a dar un paseo, a las diez tengo masajes, a las once, gimnasia rítmica; a las doce, gimnasia acuática; etcétera. Y luego están mis sopitas, mi yogur y mi agüita. Aquí, además, te limpias el alma. A mí me preguntan por la vitalidad que tengo. Y es que, además de salud, en esta clínica me dan mucha vitalidad. Tengo posibilidades para que la mente y el cuerpo se me aclaren. Y en este lugar mantengo, además, un bonito recuerdo de Vicente. En definitiva, revivo y doy gracias a Dios de haberla encontrado, hace ahora exactamente veinticinco años. Espero adelgazar cuatro o cinco kilos y luego volveré, como siempre, en verano.

«ME DAN PANICO LOS QUIRÓFANOS»

—¿Y cómo va tu rehabilitación del menisco?
—Desde que me levanto por la mañana comienzo con la fisioterapia en el tobillo y la rodilla. Luego otro masaje de todo el cuerpo. En este lugar están los mejores masajistas del mundo. A continuación, gimnasio de aparatos durante un tiempo prudencial, poco a poco, sin forzar, etcétera. Ando perfectamente, pero cuando bajo o me siento para levantarme, no tengo fuerza suficiente y por eso me he comprado un bastón. Espero, además, que cuando adelgace cuatro o cinco kilos estaré mejor y podré aligerar la carga que ahora no me atrevo a soportar si no es con el bastón.

Más sobre

Regístrate para comentar