Isabel Gemio: "Si Nilo y yo volviéramos, tampoco seríamos la primera pareja que se reconcilia"

—Dices «a donde la vida y el corazón le lleven». ¿Adónde te lleva ahora el corazón?¿O está parado?
—El corazón nunca se para, siempre está en marcha, sintiendo y con sus sensaciones. El mío está tranquilo, relajado. Está bien.
—Y tú no crees que «lo que necesitas es amor»?
—Todo el mundo lo necesita. Es una gran canción y un gran programa. A mí me cuesta mucho no estar enamorada o vivir sin amor. Lo que pasa es que no me obsesiono y no me siento incompleta por no vivir en pareja. Soy una persona que me lleno de muchas cosas: de lectura, de música, de salir... No me siento sola cuando no tengo pareja. Conozco a mujeres que, en ese sentido, tienen una dependencia tremenda. Afortunadamente, no es mi caso. Aunque, realmente, cuando se está enamorada, vivir en pareja es algo maravilloso.
—¿Qué se necesita más: querer o ser querida?
—Se necesitan las dos cosas a la vez. Necesitas querer...y ser correspondida. Sentir que importas a una persona tanto como ella te importa a ti. Si ambas cosas no van juntas es un horror. Pero me estás preguntando mucho por cosas personales...
—¿Qué queda en ti de aquella chica a la que en Barcelona llamaban «la chica de la radio»?
—Queda todo porque no he cambiado en mis principios, en lo que me inculcó mi familia, en la forma de entender la vida, de trabajar. Incluso ahora defiendo todo aquello más que nunca porque soy madre, porque soy más adulta y más consciente de lo que significa la vida. Hace poco me encontré con una persona a la que hacía veinte años que no veía y me agradó escucharle decir que no había cambiado. Lo que sí soy ahora es...menos radical. Por ejemplo, si llego a un hotel y no encuentras las cosas tal y como las habías contratado, pues lo tomo de otra manera. A lo mejor hace veinte años montaba una zapatiesta. Ahora no lo hago por temor a que piensen: «Lo hace porque es fulanita, qué se habrá creído». Me da pudor que puedan pensar que es porque soy famosa.
—De ti alguna vez se ha dicho que pareces un poco autosuficiente...
—Sí, pero no. Quienes realmente me conocen lo saben. No soy prepotente en ningún sentido. Y no me gusta la gente prepotente. Yo trato de ser como hay que ser: normal, sencilla...Lo que sí tengo es carácter, y eso siempre lo he dicho. Creo que la gente, de los que somos populares esperan que seas como ellos realmente creen o se imaginan que eres o deber ser. Y resulta que, de pronto, te encuentran un día en que no estás lo suficientemente simpática (todos tenemos nuestros días, nuestras debilidades, nuestros dolores físicos y mentales) y ya te catalogan por ese instante en que te ven. Y tú no tienes tiempo ni oportunidad de explicarles cómo eres en realidad.
—Tú estás arriba, pero has tenido que hacer todos los deberes y has subido sin saltarte ningún escalón, ¿no?
—Los he recorrido todos uno a uno. Y ahí estoy, subiendo escalones. Empecé en Radio Extremadura a los dieciséis años, mientras estaba estudiando. La radio se cruzó en mi vida de una forma imprevista porque empecé haciendo un programa para universitarios; estudiaba y trabajaba al mismo tiempo.

Más sobre: