Carmen Janeiro: 'Al Año Nuevo le pido que se tranquilicen un poco las cosas en mi familia'

A punto de reabrir 2003,Carmen Janeiro nos concedió una entrevista en exclusiva, en la que nos hizo un balance de 2002. A pesar de sus problemas familiares, a la hermana del diestro Jesulín de Ubrique, el destino le ha dado una gran oportunidad durante el año que se va, en lo profesional, su trabajo en el programa de María Teresa Campos «Día a día». Mientras que, en lo personal, Carmen afirma que su relación con César, el futbolista del Betis, se reduce, por el momento, a una amistad, aunque cada día marcha mejor. Dispuesta a conseguir que durante el próximo año reine la felicidad en su familia, Carmen espera que 2003 venga cargado de sorpresas.

—¿Cómo definirías las Navidades perfectas?
—Celebrar las Navidades con salud, con ganas de que el año que viene sea mejor, que los días de fiestas duren mucho y que los días que están entre las fiestas pasen rápido para terminar el año. La verdad es que Navidades perfectas no hay, porque siempre hay alguien que falta, y además es cuando sueles recordar las cosas tristes que han pasado a lo largo del año.
—Eres una mujer muy dinámica y con bastantes inquietudes. ¿Qué proyectos tienes para el año que viene?
—Seguir en «Día a día» con María Teresa Campos y después hacer las cosas que vayan saliendo. Me ofrecen muchas cosas, pero no las puedo aceptar todas, así que hay que coger las mejores ofertas. Por otra parte, siempre hay gente criticándote y hay que andarse con pies de plomo.
—¿Qué opinión te merece tu jefa, María Teresa Campos?
—La mejor, para mí. Es una gran persona y es una mujer que apostó por mí. Y me llevo fenomenal con ella.
—¿Ser hermana de un famoso torero te ha abierto muchas puertas?
—Te beneficia y te perjudica. Te conoce todo el mundo, pero luego siempre hay mucha gente que te critica y, hagas lo que hagas, siempre está mal. Yo entiendo que no le puedes gustar a todo el mundo, pero es mi trabajo. Llevo trabajando desde los dieciocho años y tengo que seguir trabajando para traer dinero a casa, porque a mí no me lo trae nadie.

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