Jesulín y María José recibieron muy felices a Andrea para pasar el resto de las Navidades

Mientras tanto, a Jesulín ya le han regalado sus admiradores los primeros patucos para la nueva hija que espera y que, como se sabe, nacerá en abril. El diestro volverá a los ruedos probablemente en el mes de marzo, en Olivenza, formando cartel con El Juli y César Rincón. Tiene ya firmadas —como dijo en la rueda de prensa— unos sesenta festejos para el nuevo año 2003 y asegura que se encuentra perfectamente.

—Estoy muy bien, al cien por cien —dice—, y voy a volver a los toros. Mi esfuerzo me ha costado y la ayuda de las personas que han estado conmigo. Ha sido duro y he tenido que sufrir mucho. He tenido unos dolores tremendos y nunca había perdido la esperanza de volver a torear. He tenido mucha fuerza de voluntad.
—¿Dónde vas a torear?
—Quiero estar en todas las plazas importantes. Voy con todas las de la ley. Queríamos que fuera el veintiocho de febrero, día de Andalucía, pero podría ser a primeros de marzo, en Olivenza.
—¿Cómo te encuentras?
—Como te decía, al cien por cien, de lo contrario no volvería. Aunque todavía me impresiona la imagen de mi salida del hospital, ha sido una recuperación muy rápida y muy difícil remontar este camino. Ahora empieza para mí la cuesta arriba.
—¿Cómo te vas a preparar para volver a torear?
—Sé que tengo una lesión muy importante en la columna y torearé con un corsé en el traje de luces para tener alguna protección en la zona dañada.
—¿Vuelves por vocación o por necesidad económica?
—Afortunadamente he ganado lo suficiente para no tener que torear, pero no me podía ir del toro de una manera tan trágica como el accidente. Es un reto personal. No tengo dinero para comprar media España, pero sí para vivir. Aunque, por supuesto, siempre que he toreado y me he vestido de luces ha sido por el tema económico: toreo por dinero.
—¿Qué te ha dicho tu mujer?
—Me conoció como torero y si he sido algo se lo debo al toro. Tanto mi mujer como mi familia me han respetado antes así como con lo que yo he decidido ahora. El que tiene que estar plenamente convencido soy yo, y lo estoy.
—¿Estás preparado?
—Me he probado para ello y los comentarios de los demás me dan igual.

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