"No haré más cine pero la televisión me seduce"
—¿De dónde sacas tanta vitalidad?
—Tengo que darle gracias a Dios porque no sé de dónde la saco a mis setenta y dos años. Estuve veinte retirada, después volví y no me han faltado las fuerzas. Ya no me ocupo de la finca ni de las ovejitas, pero están muy bien cuidadas por la gente que se ocupa de llevar la finca, por lo que estoy muy satisfecha.

—¿Con qué proyectos te gustaría enfrentarte próximamente?
—No haré más cine, pero la televisión me seduce, me fascina, me da vida. Yo me arreglo, me voy a la clínica a adelgazar y me encanta cuando todos vosotros os interesáis por mí.

—Cambiando de tema, ¿vas a ir a la boda de Sara Montiel en Cuba?
—No, no iré. Conozco Cuba desde la época de los casinos, etcétera. Después, no he tenido ocasión de volver a esa preciosa isla. A quien sí le gustaba mucho era a mi marido, Vicente.

—¿Cómo superas la ausencia de Vicente?
—Aún le añoro y le echo de menos. Supero su ausencia recordándole a cada minuto cuando estoy en mi casa, en la finca. Sé que él está disfrutando y feliz por lo que yo estoy haciendo ahora, por cómo va la finca. Sé que me está ayudando enormemente, dándome esta vitalidad. Tras su muerte me quedé un año enormemente muerta. Y he vuelto a la vida, gracias a Dios. Ahora tengo fe e ilusión por la vida, aunque me gustaría que Vicente estuviera a mi lado. Lo sigo teniendo presente día y noche.

—Cuando llegas a esa finca en la que ambos luchasteis con tanto tesón, ¿qué pensamientos te asaltan?
—Ahora suelo estar un solo día y resuelvo todo: hablo con el administrador, el encargado de la finca, etcétera, y me vuelvo en el día porque desde que murió yo no he podido quedarme allí a pasar la noche, a no ser que se trate de ocasiones especiales como cuando va mi hijo, mi nuera y el resto de la familia. Su armario y todo se conserva exactamente igual a como él lo dejó. No he sido capaz de volverlo a abrir. El hizo una labor extraordinaria en esa finca. La dejó preciosa y sigo conservándola así. He pasado allí muy bueno años de mi vida y creo que Vicente se sentiría orgulloso de cómo van las cosas.

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