Carmen Sevilla ha vivido un año intenso en emociones y experiencias. Entregada a numerosas causas benéficas, se ha convertido en una imagen entrañable en todos los hogares, aunque su presencia en televisión ya no sea permanente. Con la artista hablamos en su casa sobre estas fiesta navideñas, al tiempo que ella hace un repaso a lo vivido este año que termina y en el que Carmen, a sus setenta y dos años, ha brillado con luz propia.

—Carmen, apareces con muletas, qué ha pasado?
—Al volver de la finca tuve este percance y después de examinarme el doctor Carlos Martín López Amor, de la clínica Rúber de Madrid, me diagnosticaron rotura de pie. Pero como tenía varios eventos con los que debía cumplir, me operaré tras pasar las Navidades.

—¿Cómo te sientes?
—Dolorida y, en fin…, no te haces a verte cojita. Ahora entiendo perfectamente a la gente que tiene que estar así toda su vida.

—Estarás deseando ser abuela, ¿no?
—Sí, pero yo no me meto en eso, aunque tengo que decir que son aún jóvenes. El único consejo que les doy es que no se queden con un hijo sólo, que tengan dos o tres, y Dios dirá. No les digo más.

—Carmen, últimamente se ha armado cierto revuelo a raíz de tus comentarios acerca de la delicada situación económica por la que estaría atravesando la viuda del desaparecido cineasta Juan Antonio Bardem.
—Es cierto, se ha originado un pequeño conflicto. Todo sucedió durante un homenaje que se le tributó a Bardem, aunque más que un homenaje era una rueda de prensa a la que asistieron su viuda y una sobrina, así como Luis Berlanga y su hijo. Los hijos de Bardem no habían acudido por motivos de trabajo. Yo siempre he querido muchísimo al matrimonio Bardem, tanto que fui madrina de uno de sus hijos. Recuerdo que durante ese homenaje, María se abrazó a mí y me contó lo que luego ha trascendido. Entonces le pregunté: ‘¿Me das permiso para contar lo que me has dicho?’ ‘Sí’, me respondió. A raíz de eso se ha formado un revuelo impresionante y los hijos han terminado por declarar lo contrario. Ahí yo ya no me meto, pero confío en ellos para que su madre tenga un apartamento donde vivir con los recuerdos de su marido.

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