Antonia Dell' Atte con su hijo, Clemente, en vísperas de viajar a Italia para pasar la Navidad

RECORDANDO LA NAVIDAD

—Háblanos de la Navidad, de tus Navidades.
—Mi familia siempre ha sido una familia muy unida, y eso siempre me ha dado y me sigue dando una gran fuerza. Siempre nos hemos reunido por Navidad para divertirnos y también para rezar. Para rezar por los seres queridos que se fueron.

—¿Te faltan muchos familiares, Antonia?
—Me falta, ante todo, mi padre, que, aunque débil —no ha sido un gran ejemplo —,era una buena persona. Creo que ahora, desde el cielo, me está protegiendo muchísimo. Y es que las personas que han tenido sus fallos en esta vida, pero que saben reconocer sus errores, desde arriba te protegen.

—¿Has pasado sola alguna Navidad?
—La del año pasado. La pasé sola en el sentido de que no me pude reunir en Italia con mi familia. Pero, en realidad, no estaba sola porque la pasé con mi hijo y con mi hermana, que vino desde Los Angeles. Y después organizamos una fiesta con todos los amigos que pasaban por Barcelona.

—¿Alguna Navidad triste?
—La más triste fue la que pasé en Madrid el año mil novecientos noventa y uno, cuando me separé. Mi hijo Clemente, que era muy pequeño, se encontró de pronto con una casa vacía y en la que tenía, a la vez, todas sus referencias. Y había que llenar la casa con algo. Y ese algo fueron unos amigos italianos que estuvieron con nosotros.

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