La Navidad de los sextillizos de Huelva en su sexto cumpleaños

—Comerán de todo o casi de todo.
—De todo. Aquí, como en el cuartel.
—El típico «ranch».
—¡Ea! Patatas fritas, pasta, que es lo que más les gusta, pasando por los estofados..., de todo.
—Como para que tu marido pare de trabajar, Chari.
—Sí, desde luego. Continúa trabajando en el departamento de construcción del Ayuntamiento de Bollullos, gracias a Dios. Dentro de poco parece que van a ponerle fijo. Está de albañil y se encuentra contento.
—Te echará una mano con los niños.
—Me echa muy poca mano, porque cuando llega del trabajo por la tarde suele hacer otros trabajos.
—¿Hace sus chapuzas por ahí?
—Eso, pone sus azulejillos...
—Hace falta el dinero.
—Claro.

«HASTA QUE LOS NIÑOS CUMPLAN SEIS AÑOS»
—¿Te apañas bien con el sueldo?
—Prácticamente, llegamos en cuanto a la comida se refiere. Y digo esto porque todavía hay casas comerciales que nos mandan la ropa, y claro, el dinero que debería ir destinado a ese apartado no entra en los gastos generales. Los productos de aseo también me los mandan, lo mismo que los zapatos.
—Esa ayuda no será para siempre, ¿no?
—Hay una casa que me dijo que hasta que los niños cumplan seis años.
—Pues ya se te acaba, Chari.
—Sí, pero Dios proveerá, Dios proveerá. —Por lo menos, el colegio es también gratuito.
—Sí, por lo menos. Las editoriales también nos han regalado los libros. Y gracias a todas estas cosillas, llegamos a fin de mes.

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