Rafa Camino y Natalia: 'Tener un hijo sería nuestro mejor regalo de Navidad'

Rafa Camino y su mujer, Natalia Álvarez, han celebrado el primer aniversario de su boda con un romántico viaje a la isla de Fuerteventura. Enamorados como el primer día, han paseado por las impresionantes dunas de Corralejo y han disfrutado de la insólita naturaleza de la isla Tranquila. Allí pudimos charlar con ellos sobre la próxima retirada del torero, que tendrá lugar cuando finalice la próxima temporada. Más de 1.600 toros y siete cornadas, una de ellas muy grave, son el balance de su larga carrera, en la que no han faltado alegrías ni frustraciones.

—¿Cómo ha sido vuestro primer año de matrimonio?
—Ha sido muy positivo —responde Rafa, mirando a Natalia —.Además, ha supuesto un cambio importante en mi vida. Hacemos mucha vida casera. De novios salíamos con frecuencia y ahora hemos descubierto la felicidad estando juntos en casa. También me ha venido muy bien para mi profesión, porque me he sentido mucho más tranquilo.

—¿Qué has encontrado en Natalia que no tuvieran otras mujeres con las que estuviste?
—Mi vida, en ese sentido, empezó cuando la conocí; ya no me acuerdo de nada de lo demás.

—¿Para cuándo los niños? —Es el regalo que más deseamos para esta Navidad. En eso estamos los dos de acuerdo y pueden llegar en cualquier momento. Es algo que esperamos con mucha ilusión. Pero me gustaría que naciera nuestro primer hijo estando ya retirado, porque me parece durísimo torear sabiendo que un bebé te espera en casa, ajeno al peligro que corres.

—¿Cuántos os gustaría tener?
—Mínimo dos. A Natalia le gustaría que el primero fuera un niño.

La temporada... y un balance
—¿Qué tal ha ido la temporada que acaba de terminar?
» —Para mí ha sido buenísima. De hecho, eso es lo que me ha animado a continuar un año más. Como te decía, este año he toreado más relajado porque mi matrimonio me ha dado estabilidad, y eso se nota cuando estás delante del toro. Cuando tomé la alternativa, mi deseo era no permanecer como matador más de quince años, más los dos que estuve de novillero. Al final voy a estar dieciséis, si Dios quiere.

—¿Cuál es el mejor recuerdo que tienes de los toros?
—Ha habido muchísimos. En casa tengo ciento y pico trofeos y cada uno de ellos me trae recuerdos imborrables. También ha habido momento difíciles; pero malos, ni siquiera las cornadas. Lo he pasado peor con una mala tarde que con las cornadas, porque éstas normalmente pueden curarse. Tengo grabada una tarde en Aranda de Duero en que uno de los toros parecía tener un sexto sentido y me miraba retándome constantemente. En ese momento pasas un miedo terrible porque el peligro es muy grande, y tienes que sacar fuerzas de flaqueza para superar el trance.

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