Leo y Leo: ¿Son compatibles?

Se respetan, se conocen bien, pero cada rey tiene su selva

Aquí tenemos a los reyes del zodiaco frente a frente. Los nacidos bajo este signo, si no tienen mucha relación el uno con el otro, con total seguridad sienten admiración mutua.

Si pertenecen al mismo entorno familiar y hay lazos sentimentales, entonces mantienen buena relación y existe entre ellos cordialidad. Pero cuando no es así, suelen tener cierta desconfianza uno respecto al otro, debido a que el reflejo del uno en el otro les hace ver sus propios defectos.
Otro problema es que al gustarle a los dos lo mismo, ninguno cede, a no ser que uno de ellos no tenga ese carácter egocéntrico, propio de los Leo, tan marcado.

Todo gira alrededor de ellos: son el sol. Entendemos así su forma particular de ver la vida. Y cuando juntamos dos soles, lo más probable es que creen a su alrededor un grupo de satélites, y que los dos soles ni se miren. Además, estas personas de las que se rodeen no serán las mismas, porque aunque iguales, cada Leo suele tener unos gustos particulares, y es difícil que coincidan en sus aficiones. Su rivalidad en el campo social es clara y evidente.
Ninguno de los dos tiene paciencia, ni para escuchar ni para ejecutar. Se pisarían constantemente las ideas, y eso el orgulloso Leo, no lo soportaría. Como no son agresivos, no tendrían grandes altercados, pero sí peleas verbales y al final se darían cuenta que no buscan los mismos fines.

Si estos dos signos forman pareja, en teoría tendrían en mente los mismos objetivos, la misma ambición y posiblemente hasta la misma forma de conseguirlo. Esto haría que el entendimiento fuera perfecto, pero en la mayoría de los casos no sucede así. Algo que les une y a la vez separa, son los celos, que provocan tensiones y hacen que las reconciliaciones sean muy apasionadas al igual que las discusiones.

Las emociones les pueden de tal forma, que casi nunca son objetivos a la hora de observar sus errores y por consiguiente casi nunca encuentran la solución a sus problemas.

Cuando uno de los dos cede protagonismo en beneficio del otro, pueden formar pareja y ser compatibles, sin ser una de esas relaciones con mucho dinamismo, ya que suelen caer en cierta apatía mutua. El Leo necesita que le aviven de vez en cuando y no es Leo el signo más apropiado para ello, porque aunque es batallador, siempre necesita alguien detrás que le anime a realizar lo que él piensa. En el fondo es un sentimental, y si el otro Leo se ha acomodado a una relación pausada, dejará pronto de darle ánimos para que continúe con su labor. No es una relación atrayente para ninguno de los dos, se respetan pero no se atraen.

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