Rocío Jurado navidades en familia junto a su marido y sus hijos

TODA MI VIDA HE CALLADO MUCHAS COSAS

—Rocío,¿el dos mil dos es un año para recordar o un año para olvidar? —A mí me gusta olvidar todo lo malo, aunque también es cierto que la vida de uno no se puede olvidar. A veces, el ser humano es tan bruto que no llega a aprender jamás, pero algo queda y te vas defendiendo de las mismas situaciones de diferente manera.
—Dime algo en concreto para olvidar.
—A lo mejor esto de los males (se ríe),que ha sido tremendo. Gracias a Dios, me han puesto un tratamiento preventivo para que me lo ponga en cuanto note los primeros síntomas, y así pueda vencerlo.
—Hablábamos de recuerdos. Recordemos ahora los silencios de este año, Rocío.
—Toda mi vida me he callado muchas cosas.
—Ya, pero la paciencia siempre tiene un límite.
—Hay un refrán que dice:«No temas de Dios todo lo que puedas aguantar »,y creo que hay una razón muy grande en ese dicho. Nunca pensé yo que iba a pasar por tantas cosas. Pero, callarme, he sabido callarme tanto...Sé tanto, que sé hasta callarme.
—De saber tanto se puede llegar a explotar algún día.
—Eso no se sabe nunca. Yo soy un ser humano y también tengo mis debilidades Puede llegar un momento en el que me harte tanto, tanto que no tenga control sobre mí misma ,cosa que es muy difícil. Soy una persona muy controlada, del signo Virgo, y es muy difícil que me rompa en lo malo, porque para amar y para querer puedo romperme.
LO QUE LE SALPICA A MI MUJER ,ME SALPICA A MI

—José, tú también eres un hombre templado.
—Sí, pero quiero decir que hay cosas que le afectan a Rocío más directamente; en concreto, los temas familiares. Pero sucede que lo que le salpica a ella, me salpica a mí. En lo referente a nuestras carreras, a nuestras profesiones, Rocío y yo lo llevamos muy estoicamente, portando nuestra bandera, nuestra lucha y nuestros años ahí arriba.
—Rocío, ser popular es otra cosa, ¿verdad?
—Sí. Te hacen popular. Tú no lo buscas.
—Nosotros estamos sumamente contentos de nuestro trabajo —añade el diestro —.Un trabajo en el que pueden suceder cosas imprevisibles, como, por ejemplo, este enfriamiento de Rocío y alguna corrida que me he perdido yo por mis lesiones. No obstante, la gente nos respeta mucho como profesionales que somos.
—Rocío, desde luego, un año de paz no ha sido.
—De lucha más bien en muchos sentidos: de sacar adelante a los hijos que tenemos, por los que estamos luchando mucho; superar lo que tuve el año pasado y remontar ese momento.
—¿A qué momento te refieres?
—Cuando tuve que suspender el concierto del Real. Gracias a Dios, estamos remontando. Este año he hecho unas galas muy bonitas, muy bonitas, con el público también muy bonito. Y José también en lo suyo.

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