Curro Romero y Carmen Tello nos abren las puertas de ‘Bellasombra’, la casa sevillana donde vivirán tras la boda

"Esto es lo más bonito que le puede pasar a una persona"
—El amor te ha cambiado, Curro. Antes eras más reservado, apenas se te veía. Estos siete años con Carmen te han hecho distinto.
—Hombre, es que cuando te llega este punto de enamorarte es lo más bonito que le puede pasar a una persona, pero la vida social y esas cosas a mí me siguen costando mucho. Lo hago por Carmen, por amor. Aunque yo ya estaba enamorado de ella hace mucho tiempo. La conocía cuando estaba casada, teníamos un grupo de amigos comunes. Me parecía la mujer más atractiva del mundo. Y yo pensaba para mí: «Esta es la persona que a mí me haría feliz».

—¿Pensaste alguna vez que llegarías a casarte de nuevo?
—Yo dije que no me volvería a casar jamás, pero el amor lo mueve todo. A Carmen parece que tampoco se le pasaba por la cabeza un nuevo matrimonio, y ya ves.

—¿Qué tiene Carmen para hacerte cambiar de esa manera?
—Aparte de guapa, es una mujer simpática y buena persona. Siempre está haciendo algo por los demás y haciéndote la vida agradable; eso ayuda mucho a sus hechuras de mujer.

—Carmen, ¿cuándo te diste cuenta de que Curro era el hombre de tu vida?
—Fue en Lecumberri hace siete años. Yo estaba allí con los niños pasando el verano y atravesaba un momento malo. Me había separado de Miguel Solís estaba deprimida, triste. Unos amigos de Sevilla vinieron a darme ánimos, y entre ellos estaba Curro. Pasamos unos días estupendos haciendo excursiones con los niños. Un día me di cuenta de que estaba enamorada de él. Allí nació todo.

—Os casáis después de siete años. Os lo han puesto difícil.
—El tiempo pasa volando —dicen los dos—, y nuestra vida no va a cambiar tanto. Estamos juntos casi siempre, pero ahora vamos a tener una convivencia más intensa y vamos a vivir bajo el mismo techo.

—Se acabó ya lo de andar de una casa para otra todo el día —dice Carmen.

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