José Antonio Canales Rivera presenta a su novia Mari Carmen Fernández

José Antonio Canales Rivera recibió el premio a la mejor estocada en la primera edición de los Premios Taurinos de La Cubierta de Leganés, que se han entregado en el hotel Tryp Victoria, de Madrid. El diestro asistió a la entrega de este premio junto a su novia, Mari Carmen Fernández, una joven andaluza que estudia Historia. Allí, el torero nos habló de su novia, de su familia, de su abuelo, Antonio Rivera, y de los problemas que éste tiene con su nieto Francisco Rivera Pantoja.
—¿Cuánto tiempo llevas con Mari Carmen?
—Bastante tiempo.
—¿Y qué tal la relación?
—Muy bien; gracias a Dios, muy bien. Soy una persona afortunada al estar con ella.
—¿Tenéis planes de boda?
—Todo en su momento. Lo que pasa es que soy un poco reacio a hablar de mi vida personal, y menos sentimental, pero … Todo ser humano,,cuando piensa en un futuro, piensa en una mujer y en unos hijos,o al contrario, en un marido, en unos hijos.
—Los toreros,cuando os casáis,¿pensáis en el riesgo que entraña vuestra profesión?
—Quien lo piensa realmente es tu pareja. Yo no, ya que a lo que me dedico es a eso, a mi profesión: ser torero. El jugarme la vida para mí es una cosa rutinaria y normal; es a lo que me dedico ,lo que hago, lo que me gusta, de lo que vivo, y es mi profesión.

Con mi abuelo me llevo extraordinariamente bien
—¿Cómo está tu abuelo?
—Mi abuelo, muy bien, gracias a Dios … El único problema es que tiene ochenta y dos años y ya no es un crío. Físicamente no se encuentra lo fuerte que él quisiera, pero se encuentra fenomenal anímica y mentalmente.
—¿Cómo te llevas tú con él?
—Como se pueda llevar cualquier nieto con su abuelo, extraordinariamente bien.
—Cualquier nieto que esté con él. Hay nietos y nietos …
—¡Hombre, hay nietos y nietos! Pero yo he tenido la suerte de criarme con él, de pasar la mayor parte de mi infancia a su lado, el noventa por ciento de mi infancia la he pasado con él. Soy una persona afortunada por haber estado a su lado y haber aprendido tanto de él, porque cuando un nieto quiere tanto a su abuelo es cuando existe el roce.

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