Norma Duval: 'No puedo recordar este año con felicidad'

El 2002 es un año capicúa, que Norma Duval nunca va a olvidar, un año de transición en el terreno personal. Un año en el que, según ella misma confiesa: «He tocado el cielo con una mano de felicidad y el infierno con la otra de amargura»...
—¿Entonces, cómo cerramos el balance?
—Muy mal. Ha sido un año de transición en el terreno personal, más que en el profesional, porque en este año, que estoy deseando que termine, yo he sido quien ha vivido en su propia carne los problemas, y reconozco que soy una mujer fuerte, pero eso no quiere decir que sea de piedra. Tengo un carácter, es cierto, pero soy a la vez sensible, muy sentimental y muy vulnerable, si no no me habrían afectado tanto las cosas que he vivido a lo largo del año en el terreno sentimental.
—¿Y el balance del corazón?
—Después de un año intenso, termino el año sola. Mi corazón está vacío y tardaré mucho en volver a llenarlo, porque para volverlo a llenar, primero hay que volcarlo boca abajo, dejarlo completamente vacío de sentimientos, y éste es un proceso difícil y largo.
—Estás sola y en proceso de divorcio. ¿Cómo es tu nueva vida?
—Sólo hace un mes que estoy sola. Me separé de Marc, me uní a Pepe y luego surgió la ruptura, así que no me ha dado tiempo todavía a vivir esta nueva etapa de mi vida, aunque supongo que, como todo en la vida, tendrá sus ventajas y desventajas.
—¿Después de tanto dolor, crees aún que el amor compensa?
—El amor, como sentimiento, siempre compensa. Si no sientes el amor, al menos una vez en tu vida, es que no has vivido plenamente. Para mí, el amor debe de ser recíproco. Yo tengo que sentirme amada para amar. Soy una persona de las que creen que si estás con alguien es para toda la vida, pero también creo que si los sentimientos se acaban, continuar unidos es vivir una farsa.

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