María Jiménez: 'Lo único que quiero es estar con mi hijo'

—Ya llega la Navidad, María.
—Yo creo que cuando somos niños nos gusta más la Navidad. Pero ya de mayores, y si encima se nos han perdido personas de la familia, gustan menos, porque se trata de una fiesta muy familiar. Las Navidades las llevo odiando desde hace muchos años.
—¿Odiando, María?
—Sí, odiando. Y este año, una vez más. Pero bueno.
—Algo muy fuerte tendrá que pasarte en estas fechas.
—Pues, sí. Y encima este año voy a estar sola con mi hijo.
—¿Las pasaréis en vuestra casa?
—No tengo ni idea. Ni idea. Lo único que quiero es estar con mi hijo. Lo mismo puede que estemos en Madrid, en el Sur o en la finca.
—Pero tienes más familia, María.
—Sí. Mi hermano y mi hermana. Pero me refiero a lo que es en sí el hogar familiar, y éste se ha destrozado..., así que no tengo interés en estar en ningún sitio exacto esta Navidad.
—A lo mejor, Pepe llama a tu puerta para pasar juntos las fiestas.
—Y yo se la abriría.
—¿Es capaz él de hacerlo?
—No lo sé.
—De todas formas, María, tendrás que hacer, como se dice, «de tripas, corazón» por tu hijo en estas fiestas.
—En eso estoy. No quiero que mi hijo sufra, como tampoco nadie. En ese sentido prefiero ser muy payasa y muy mamarracha para que todo el mundo se ría. Pero, claro, el sufrimiento lo llevo yo por dentro, y, como te decía, no quiero ver padecer a mi hijo, porque él no tiene culpa de nada absolutamente.
—Entonces, un fin de año más de lo mismo. Es decir, donde pille.
—Donde pille. No lo dudes.
—Pero quizá con más alegría. Se trata de un nuevo año.
—Eso sí.
—Porque el año que se va ha tenido de todo.
—Sí. Siempre deseas que todo lo malo se acabe cuanto antes.
—Luego,¿esperarás este año con mayor ilusión?
—Sí, la verdad es que sí. Además, el tres es mi número.

Más sobre: