Jesulín y María José nos cuentan su vida de casados

Jesulín de Ubrique y María José Campanario nos reciben en Ambiciones, la finca que el torero posee en su tierra natal. La pareja, muy enamorada, nos habla de la próxima llegada de su bebé -una niña, finalmente- y de su nueva vida de casados.

Bueno Jesús, vamos a comenzar por el final, es decir, por la salud de tu padre, Humberto
Mi padre está bastante bien.
¿Quiere eso decir que no está bien del todo?
Hombre, mi padre tiene su diabetes y su hipertensión, pero, por lo demás, sin problema ninguno. Las cosas pasan porquen tienen que pasar y todos nos hemos llevado un susto bastante grande. Afortunadamente no se confirmó que fuera un infarto, sino algo previo al infarto.
Una angina de pecho.
Eso.
También dijo tu padre que le habían puesto un catéter.
Sí. Se lo hicieron para ver si había alguna vena obstruida, pero, gracias a Dios, todo está muy bien. Todo se ha vinculado al tema de la tensión. A mi padre le gusta comer bien, pero, a partir de ahora, tendrá que cuidarse.
Jesus, todo lo que le ha sucedido a tu padre se achaca a problemas fisicos, pero, quizás, la tensión emocional de las últimas semanas pueda haber tenido algo que ver.
Hombre, por muy duras que sean las personas, en el fondo eres sensible. Por ello, y aunque yo no estoy en el pellejo de mi padre, pienso que todas las cosas que últimamente se han dicho de si está o no está con una o con otra le han influido.
Nadie es de piedra, Jesús.
Cuando se hablan cosas que no son ciertas, aunque tu no te manifiestes públicamente, en tu interior te puede hacer daño.
O sea que los médicos han visto en esa tensión emocional algo que ha contribuido al cuadro que se le ha presentado a tu padre.
Pues sí. Pero, como te decía, en mi opinión, las cosas pasan porque tiene que pasar.
Sí, pero quien juega con fuego a la larga suele quemarse al final. Y eso puede aplicarse a muchas cosas.
Si no te cuidas y tienes un riesgo, es muy probable que al final te pueda pasar algo. Eso es cierto. Mi padre, la verdad, ha sido bastante descuidado en ese aspecto y el tren le ha arrollado.

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