—Usted es el heredero de mil años de Historia, y no posee ni castillo ni fortuna. ¿Puede explicarnos el motivo de ese infortunio?
—Los tiempos han cambiado, hoy ya no nos desplazamos en carroza, sino en coche, en avión o en Metro. Además, una de las diferencias fundamentales entre la realeza francesa y otras Monarquías es que desea esta diferencia intangible entre la propiedad y la soberanía. Por tanto, no considero que mi situación económica sea un infortunio, y mucho menos por el hecho de que eso me obligue a trabajar y a conocer la sociedad contemporánea de algún modo en su interior.
—La justicia francesa le ha reconocido como el único que puede hacer uso del escudo de Francia. ¿Qué representa para usted esta función?
—Para mí es un honor pertenecer a la Casa de Borbón, pero es también una pesada responsabilidad a la que van unidos muchos deberes y, por así decirlo, ningún derecho… En mi espíritu, mi papel es contribuir a restituir su memoria a los franceses, a los que, por desgracia, se la han arrancado en demasía a menudo. Además, no olvido, en este tiempo en que no faltan las malas noticias, que el lema de mi familia fue, antes de Enrique IV, «Esperanza». Esto me da otra misión, corolario de ese «deber de memoria»: recordar que, incluso en las horas más sombrías, nuestra patria sigue siendo un faro de la civilización, y volver a dar confianza a los franceses en su propio destino nacional. La decisión judicial no cambia nada, ya que antes incluso de ese proceso yo era el titular (como lo fueron mi padre, mi abuelo y las generaciones anteriores a mí)de esta herencia, y tal decisión judicial no ha hecho más que confirmarlo.
—Si tuviera que explicarnos muy brevemente su papel y el que tuvo su padre, ¿cómo lo haría?
—El papel de mi padre, como el de sus antecesores, como el mío y el de los hijos que Dios me dé, es un papel de tranmisión histórica y cultural. Nosotros somos los eslabones de una larga cadena de fidelidad. Tenemos que transmitir a las generaciones siguientes la tradición de los Capetos que nosotros mismos hemos recibido de las generaciones anteriores, recordando a los franceses lo que Francia fue y es todavía. En la situación actual, éste es el único servicio que podemos rendir a nuestro país, aceptando que el papel esencial de mi familia ha sido, es y será siempre servir.
.

Más sobre

Regístrate para comentar