- Tony, quizá ahora ya te quedes a vivir en España
- No. Yo no tengo un trabajo fijo aquí. Mi trabajo y mi vida están en Cuba. Vendré cada vez que pueda, y Sara irá cada vez que pueda
- Puede salirte algo en España
- Sí, como, por ejemplo, los corresponsales del ballet de Cuba en España, que vienen y van. Si pudiera hacer algo así, lo haría
- Tony, pero ya eres el marido de Sara Montiel y, a lo mejor, tu mujer puede buscarte algo
- No -afirma Sara rotunda-, porque Tony tiene un trabajo en Cuba que le gusta mucho y en el que lleva quince años. No es que sea difícil ¿sabes? Pero Tony tendría que trabajar en lo mismo que en Cuba. Tony se va a Cuba el treinta de octubre y en diciembre yo me reúno con él para preparar la boda religiosa
- ¿Por la Iglesia también, Antonia?
- Tony es católico y yo también. Me casé con Pepe civilmente porque él era ateo, pero yo no lo soy
- Pepe ha salido mucho en esta conversación, Antonia ¿qué crees que diría él de tu boda con Tony?
- Esté donde esté, sabrá que he hecho una cosa buena, porque Tony se merece haberse casado conmigo y yo con él.

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