Humberto Janeiro, padre de Jesulín de Ubrique, aclara su situación familiar

—Cuando su mujer llegó a casa después de estar en televisión, ¿usted qué le dijo? ¿Por ejemplo … que se había despachado a gusto?
—No. Yo la vi bien, y esperaba que ella dijera eso porque, en verdad, en nuestra casa no ha pasado nada. Lo que sucede es que de un granito de arena se ha hecho una montaña.
—¿Y cuál era ese granito de arena?
—Pues … una amistad,,pero, vamos, yo no le llamo amistad prohibida, porque amistades tiene todo el mundo y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Pero no ha habido nada. Ni vivo con ninguna mujer ni tengo líos con nadie. Ni compromisos con nadie. Tengo amistades. como cualquiera, con hombres y con mujeres, con todo el mundo. Lo que pasa es que te ven tres veces con la misma persona y ya empiezan a decir que ya existe otro tipo de amistad. Y no es así.
—Con el corazón en la mano, Humberto: si usted mañana se enamorase de otra mujer, ¿seguiría adelante, o a estas alturas del partido ya …?
—Hombre, no me lo he preguntado nunca pero dicen que el amor es tan fuerte que nunca se sabe qué puede ocurrir Además no vale eso de que «a estas alturas del partido …», porque el amor siempre es joven. De todas maneras, habría que pensárselo muy bien. A estas alturas para dar un paso de ese tipo hay que atarse bien los machos y pensárselo mucho.
—En otro orden de cosas, Humberto, ¿quién manda en «Ambiciones»?
—Mandamos todos, pero yo soy el mayor y lógicamente me piden pareceres y opiniones. Pero cada uno tiene allí su sitio porque es el nido de todos y los hermanos de Jesús tienen la gran suerte de tener un hermano que es todo bondad.
—Por cierto, también se ha dicho que a su mujer la mantienen su hija Carmen y su hijo Humberto.
—Es totalmente incierto. Siempre les he mantenido yo a todos, empezando por ella.
—¿Es ir demasiado lejos preguntarle a un hombre de su edad si ha sido fiel siempre, toda la vida?
—Un hombre así me parece que no existe. Lo que sí le puedo decir es que duermo en mi casa todos los días y que he estado pendiente siempre de los míos.
—¿A qué se dedicaba usted antes de que Jesulín se hiciera figura del toreo?
—Siempre he tocado lo que es el metacrilato, los plásticos, los luminosos … Yo he sacado a mi familia adelante con mi esfuerzo y con mi sudor. Llegué a vender todo lo que tenía por sacar a mi hijo Jesús adelante. Pero yo sabía que saliendo adelante Jesús salían adelante todos. Y que conste que tenía a mucha gente, incluso de mi familia, en contra, porque él estaba en edad escolar y yo le llevaba a entrenar.
—Se ha dicho que Jesulín no tenía nada, que todo lo manejaba su padre … y que usted era, en el fondo, el dueño de todo.
—No. Jesús es el propietario de todo lo suyo. Lo que sucede es que yo, su padre, le he vigilado todo lo que él ha ganado … porque él lo ha querido así. En el mundo del toro se suele perder mucho dinero de mano en mano. Pero yo, como su padre que soy, me puedo equivocar en cualquier negocio, como cualquier ser humano, pero lo que nunca voy a hacer es engañarlo, robarle. Jamás, a mi hijo, nunca. Unas veces los negocios salen bien y otras mal. Pero las cuentas están claras. Lo que sucede es que él se ha desentendido de todo y ha puesto los cinco sentidos en el toro. Mi hijo sabe, por otra parte, cómo es mi corazón y conoce también mi manera de invertir. Quizá hubiera podido hacer otro tipo de maniobras con el dinero, pero implicaban más riesgos. Yo he hecho las cosas lo mejor que he creído, pero sin arriesgar mucho. Hoy Jesús tiene su patrimonio, bastante importante y revalorizado a la vez.
—Pero existe la creencia de que han vivido todos a costa de él.
—No es así. Otra cosa es que yo, en su momento, le haya dicho:«Jesús, si tú triunfas tienes que ayudar a tus hermanos. Tu madre y yo nos arreglamos con poco». Y Jesús les ha ayudado. Pero yo nunca he vivido de su dinero, siempre he tenido mis negocios montados.
—¿Volverá a torear Jesús?
—De momento, estamos en negociaciones con la compañía de seguros porque no queremos ir a pleito. Estamos en contacto para llegar a un acuerdo económico.
—¿En este momento podría ponerse ante un toro?
—Tajantemente, no. No puede. Más adelante, cuando se recupere, ya veríamos. Pero los médicos no se lo aconsejan.
—Háblenos de su nuera. ¿Qué tal se lleva usted con María José Campanario?
—Muy bien, fenomenalmente.
—¿Ellos ya no viven en «Ambiciones»?
—¿Quién ha dicho eso? Están en «Ambiciones».
—Se dijo que habían alquilado o comprado un apartamento para estar más independientes …
—¡Qué va! Es que la gente quiere controlar todo … Ellos tienen casa en Ubrique, en El Bosque, en Marbella, en un montón de sitios. Y están donde mejor les parece a ellos en cada momento. Tienen su intimidad. Tienen casa en Ubrique, como digo; luego se compraron casa en El Bosque porque está más cerquita de la finca. Pero ahora están viviendo, comiendo y durmiendo en «Ambiciones». Están, por otra parte, muy ilusionados con el embarazo. Va todo muy bien, afortunadamente, y, en fin, estamos todos muy felices.
—¿Cree que María José es la mujer apropiada para su hijo?
—Sí, porque es magnífica, dócil, muy cariñosa y está, que es lo importante, enamorada de mi hijo.
—Después de preguntarle por su nuera quisiéramos que nos dijera ahora algo sobre la nuera que …pudo haber sido y no fue, es decir, sobre Belén Esteban.
—Belén es la madre de mi nieta. Y merece todos mis respetos. Después de todo aquello que pasó y que se dijo hemos corrido un tupido velo, y aquí hay paz, amistad y cariño.

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