Belén Ordóñez, operada por segunda vez en menos de un mes

- ¿Te resultó difícil tomar la decisión?
- Desde hace casi cuatro años, cuando me detectaron el cáncer he aprendido a vivir con la enfermedad, pero como imaginarás no es fácil, siempre tienes temor...Pero yo ya no me planteaba, como he dicho, ser madre y la decisión no era tan difícil, así que no dudé cuando me dijeron que era mejor limpiarme por completo. Es duro pasar por el quirófano dos veces en menos de un mes. Aunque yo soy frágil, pero no débil.
- ¿Quiénes te acompañaron a la clínica?
- Estuvieron conmigo mi hija y mi prima, Patty Dominguín.
- ¿Y Juan Romero, la persona a la que actualmente estás unida?
- Ha venido a verme después porque esos días los pasaba con su hija.
- ¿Qué te han dicho los médicos?
- El equipo médico es estupendo y me llaman la paciente récord. Les ha sorprendido que a los diez minutos de subir del quirófano fuese capaz de levantarme de la camilla. Además, como a pesar de los dolores me encontraba bien, les pedí que me dieran el alta. En principio, me habían dicho que debería permanecer ingresada una semana.
- ¿Por qué lo hiciste?
- Como he dicho, mi hija, Belén, tenía que irse a Londres el pasado domingo y yo no quería que se fuera con el recuerdo de su madre ingresada en el hospital. Prefería despedirme de ella en casa. Belén estará en Inglaterra todo el años estudiando.
- ¿Quién te cuidará estos días?
- Juan Romero y otros amigos y algunos familiares se turnarán para cuidarme estos días hasta que esté totalmente restablecida.

- ¿Te quedarán secuelas de la operación?
- No, aunque es duro saber que, de alguna manera, ya no eres una mujer completa...Espero que lo único que me quede sea la cicatriz y aunque todavía tengo un montón de puntos, lo mejor es que no se apreciará mucho porque lo han hecho sobre la cicatriz de una cesárea.

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