Ana Aznar y Alejandro Agag inician su vida de casados

Calificada y anunciada por todos los medios de comunicación como «la boda del año », el enlace de Ana Aznar, la hija del presidente del Gobierno,y Alejandro Agag, el joven político que dejó la política para casarse, no defraudó ni al calificativo ni al anuncio, sino que respondió a todas las expectativas, sin salirse en ningún momento de lo que, según el deseo y la intención de las familias de los contrayentes, era: una boda privada.

Lo público y lo privado
Y si tuvo un aspecto público, lo tuvo por razón de las personalidades que, comenzando por el padre y padrino de la novia, estuvieron en el enlace, aunque todos ellos —y esto lo dejaron muy claro ambas familias — asistieron a El Escorial en calidad de amigos, y no por razón del cargo que ocupan.

En otro orden de cosas, cabe resaltar que, aunque se ha levantado una cierta polémica en torno a si la boda se caracterizó por la ostentación y el boato, tal polémica creemos que no está justificada ni basada en criterios objetivos. El hecho de casarse, por ejemplo,en la basílica de El Escorial es algo que está al alcance de miles y miles de familias de nuestro país. El hecho de haber elegido el monasterio de San Lorenzo de El Escorial tiene, por otra parte, indudables ventajas. En primer lugar, casarse en Madrid hubiera supuesto un caos circulatorio de primer orden; en segundo lugar, El Escorial es el lugar más idóneo para una boda con mil invitados, a lo que hay que añadir que el lugar del banquete —muy idóneo también — se encuentra a unos diez minutos en coche de Madrid.

Proporcionada al rango de los protagonistas
Cabría afirmar que, lejos de excesos o de alardes, la boda guardó la debida proporción con el rango de los protagonistas. Por otra parte, la elegancia y espectacularidad de algunas de las invitadas no es motivo como para poder calificar de ostentosa la boda.

En lo que se refiere al banquete nupcial, digamos que el menú no dejó de ser el menú más o menos habitual de muchas bodas. Digamos, asimismo, que la boda de Ana Aznar y Alejandro Agag fue una boda muy lucida, muy juvenil y que, lejos de protocolos, transcurrió en un ambiente de simpatía y de distensión. Por otra parte, Ana y Alejandro, ya en el inicio de su vida de casados y antes de iniciar su viaje de novios, eran fotografiados el pasado día 6, cuando realizaban unas compras por Madrid.

Más sobre: