Por cuarto año consecutivo, Lance Armstrong se ha alzado con la victoria en el Tour de Francia, una de las pruebas ciclistas más prestigiosas del mundo. Su triunfo, sin embargo, va más allá de lo deportivo y significa también la superación personal de un incansable luchador que se define como "un superviviente del cáncer". Y la victoria la ha disfrutado, como no podía ser de otro modo, arropado por las personas más importantes de su vida, su esposa Kristin y sus tres hijos, Luke, Grace e Isabel con los que ha subido al podio tras ser proclamado vencedor del Tour de Francia 2002.

Dura lucha contra su enfermedad
Deportista incansable -de niño se interesó por el fútbol y la natación y también ha sido un profesional del triatlón- la vida de este norteamericano de 30 años cambió drásticamente el 1 de octubre de 1996 cuando el equipo médico del hospital Saint Davis de Austin (Estados Unidos) le diagnosticó un tumor testicular que se había extendido a los pulmones y al abdomen.

Un día después, el número uno del ciclismo mundial se sometía a una intervención quirúrgica en la que le fue extirpado el tumor y el día 8 se dirigía a los medios de comunicación de todo el mundo para informarles de que se encontraba luchando contra la grave enfermedad y que esperaba superar esta dura prueba con la ayuda de sus familiares y amigos.

El nuevo Armstrong
Desde entonces asegura que esta experiencia le cambió su forma de vivir y pensar. Dice que le hizo más maduro y que le ayuda a apreciar las cosas que de verdad importan: la familia y los amigos verdaderos. Así, meses antes de su vuelta al circuito profesional, en mayo de 1998, se prometió a Kristin Richard después de un año de noviazgo. Y rápidamente, Lance quiso aumentar la familia.

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