Como otros niños de su edad, Francisco y Cayetano Rivera se disponían, hace quince años, a disfrutar de un inolvidable verano en un campamento estadounidense. Su abuelo, el desaparecido Antonio Ordóñez había elegido cuidadosamente el lugar en el que deseaba que sus nietos mayores pasaran esos dos meses estivales y Carmen Ordóñez acompañó a sus dos hijos hasta Nueva York, etapa previa del viaje.

En la ciudad de los rascacielos, Carmen, entonces casada con Julián Contreras, enseñó la ciudad a Francisco y Cayetano antes de despedirlos en el aeropuerto donde cogerían el avión con destino a Maine. Carmen no pudo reprimir las lágrimas al despedirse de sus hijos y Cayetano, con su inocencia infantil, le decía: "No llores, no hagas el ridículo mamá. ¿No ves que las mamás americanas no lloran?".

Hoy, quince años después, Carmen acaba de superar el momento más difícil de su vida tras reconocer su adicción a un somnífero, una etapa que ha dejado atrás gracias a la incondicional ayuda de sus tres hijos, Francisco, Cayetano y Julián, de dieciséis años. Cayetano, por su parte, vive feliz en Gijón junto a su esposa, Blanca Romero y Francisco rehace su vida tras su separación matrimonial de Eugenia Martínez de Irujo.

Más sobre

Regístrate para comentar