Paloma Cuevas

Después de los angustiosos días vividos, Paloma Cuevas por fin está en su casa junto a su esposo, Enrique Ponce, después de la grave cogida que el diestro sufrió el 23 de junio en la plaza de toros de León. Sin embargo, el día en el que Enrique abandonaba el hospital, el rostro de Paloma, lejos de reflejar el feliz momento, todavía dejaba ver el sufrimiento de una semana en la que el estado de Ponce fue considerado crítico. Paloma ocultaba sus ojos tras unas grandes gafas de sol, apenas sonreía y contenía la emoción.

Sabe que Enrique espera recuperarse rápidamente para regresar a los ruedos, si es posible incluso este mismo mes. Paloma confesó que mientras trabaje en la rehabilitación ella tiene "un tiempito de tranquilidad" pero después volverá la incertidumbre, el temor a lo que pueda pasar, y la espera hasta que el torero le llame para decirle que todo ha ido bien, que la tarde ha sido magnífica y que no ha sufrido ningún percance.

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