Paloma Cuevas: 'Ser mujer de torero es difícil pero me casé sabiendo su profesión'

Cuando Enrique Ponce abandonó la habitación del hospital de la Zarzuela en la que se recuperaba de la grave cogida que sufrió el pasado 23 de junio en León, lo hizo cogiendo fuertemente la mano de su esposa, Paloma Cuevas. Minutos después, la pareja llegaba a la terraza de la citada clínica en la que el diestro iba a comparecer, junto al doctor Madrigal, ante los medios de comunicación y Enrique quiso entrar de mano de la mujer con la que contrajo matrimonio en 1996.

‘Un tiempito de tranquilidad’
Paloma Cuevas, con su discreción habitual, siguió atenta todas las preguntas que se le hacían a su esposo desde el lugar en el que se encontraban los periodistas. Con el rostro serio, aún con los duros momentos que ha vivido estos días reflejados en su expresión, Paloma atendía las 2002-07-02,ponce y el doctor Luis Enrique Madrigal.

Una vez concluida la rueda de prensa de su esposo, Paloma resumía lo que significaba para ella, esposa de torero, estas semanas de recuperación de Enrique: "Un tiempito de tranquilidad".

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