Enrique Ponce: 'Paloma me lo pide con la mirada pero no pienso en retirarme'

Enrique Ponce, diez días después de la grave cogida que sufrió en la plaza de toros de León, ya se encuentra en su domicilio de Madrid, acompañado -como lo ha estado en todo momento en este duro episodio de su vida- de su esposa Paloma Cuevas. Poco antes de abandonar el hospital de La Zarzuela, donde ha pasado la última parte de su convalecencia, el diestro compareció ante los medios de comunicación para agradecer el apoyo que ha recibido esta semana y afirmar que desea volver a los ruedos en cuanto esté totalmente restablecido.

Cogiendo la mano de Paloma...
El torero llegó a la terraza del centro clínico en la que tuvo lugar la rueda de prensa por su propio pie y cogiendo fuertemente la mano de su mujer. Era la primera vez que el diestro abandonaba su habitación desde que ingresó en ella el pasado lunes por la noche, después de que Paloma, de acuerdo con el equipo facultativo, decidiera su traslado desde el hospital Virgen Blanca de León al no disponer éste de una unidad especializada en cirugía torácica, tal y como la dolencia de Enrique requería.

Un sentido agradecimiento
"Quiero daros las gracias a todos a toda la gente que ha llamado que se ha interesado por mi estado y por todo el cariño que siempre me habéis mostrado", fueron las primeras palabras del diestro ante la atenta, y también emocionada, mirada de Paloma.

"Con este percance- aseguraba Enrique- he pasado los momentos más difíciles de mi vida. He temido por mí y por mi vida. La de Sevilla fue una cogida grave pero no hubo complicaciones. Aquí si ha habido complicaciones".

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