Enrique Ponce: 'Cuando sentí el pitonazo me acordé del difunto Yiyo'

Cinco días después de la grave cogida que sufrió en la plaza de toros de León, el torero Enrique Ponce concedió sus primeras declaraciones al programa Día a día que presenta María Teresa Campos. En conversación telefónica, y con un tono de voz todavía débil, el torero recordaba los amargos últimos días en los que su estado era considerado "crítico" por los médicos que le han atendido.

Ahora, como él mismo ha manifestado, ya se encuentra fuera de peligro: "Estoy bien, la cosa va mejor. Tengo las molestias normales sobretodo en las costillas". Luego añadió: "El doctor Madrigal ya está optimista pero la anemia que tengo ahora a causa de la cantidad de sangre que he perdido todavía es fuerte".

Ponce es consciente de que la cogida podría haber tenido fatales consecuencias y asegura que cuando el toro le embistió recordó la cogida que acabó con la vida de otro gran torero, el Yiyo: "Estaba el toro muerto prácticamente y que te coja de ese modo tan tonto... Cuando sentí el pitonazo me acordé del difunto Yiyo por el arreón que pegó el toro, que fue una cosa parecida".

Enrique permaneció en el hospital Virgen Blanca de León hasta el lunes cuando su esposa, Paloma Cuevas, y por consejo médico, decidió que se le trasladará a la Clínica de la Zarzuela de Madrid. "Ella- recuerda Enrique- asumió la responsabilidad de trasladarme a Madrid. A mí me costaba trabajo abrir los ojos. Llegué en una situación crítica".

El torero reconoce la gravedad de esta cogida - "pudo tener consecuencias fatales", añadió- pero no se plantea la retirada de los ruedos: "Este es mi mundo. Es esto lo que soy. Estas son cosas que suceden . A veces el toro acierta, como ha sucedido ahora y como pasó en Sevilla -se refiere a la cogida que sufrió durante la pasada Feria de Abril- y otras te escapas" luego continuó: "Queda mucha temporada y ferias muy importantes. Pero un mes por lo menos voy a estar sin torear".

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