Los príncipes Guillermo y Harry, dos apasionados del deporte rey, no podrán presenciar el partido de apertura de la selección inglesa en el Mundial de Fútbol 2002 y, por lo tanto, tampoco podrán unirse a los millones de hinchas que animarán con entusiasmo, casi desaforadamente, al equipo inglés; en su lugar, asistirán a un oficio religioso, que se celebrará en Swansea con motivo del Jubileo de la reina Isabel. Pero, de alguna manera, esta pequeña contrariedad, que asumen estoicamente, forma parte del precio que el príncipe Guillermo y el príncipe Harry deben pagar por ser quienes son.

Cuando los hombres de Sven Goran Eriksson, entrenador de la selección inglesa, se batan contra Suecia, en Japón, los Príncipes estarán lejos y ajenos a la suerte deportiva de su equipo, en la iglesia St. Mary (Swansea), junto a su padre. En vez de disfrutar del gran acontecimiento en una localidad de excepción en el palco del estadio de Saitama o, en su defecto, desde Highgrove, a través de la televisión, los dos jóvenes cumplirán, pese a su gran afición futbolística, con sus responsabilidades oficiales y permanecerán en uno de los bancos del citado templo.

Guillermo de Inglaterra, de 19 años, confesó, de forma como siempre respetuosa, su disgusto a los medios de comunicación cuando éstos le preguntaron sobre la inoportuna coincidencia: "Obviamente, sentimos no poder ver el primer partido de Inglaterra en el Mundial; sin duda, nos encantaría poder apoyar al equipo. Pero, de cualquier forma, estamos seguros de que nuestra selección va a tener éxito. Además, tanto mi hermano como yo podremos seguir sus progresos en sucesivos partidos".

Harry, siempre con Inglaterra
El príncipe Harry, de 17 años, es también un reconocido entusiasta de este deporte y todo un hincha de la selección inglesa. De hecho, fue descubierto con una bufanda de Inglaterra entre la muchedumbre cuando su equipo venció a Colombia, hace cuatro años, en el pasado Mundial de Francia. Sin embargo, este campeonato se vislumbra mucho más distante para los dos Príncipes.

Y es que es probable que ni Guillermo ni Harry puedan viajar, como hicieran en otras ocasiones, a la sede oficial para presenciar los sucesivos encuentros de la selección, ya que ambos tienen aún exámenes y deben estudiar en esas fechas. Por el contrario, su tío el príncipe Andrés seguramente tenga más suerte y acuda al partido de Inglaterra contra Suecia en calidad de presidente de la Asociación inglesa de fútbol.

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