Álvaro de Marichalar pisa tierra tras cruzar el Atlántico

Álvaro de Marichalar vuelve a pisar tierra tras más de dos semanas de incesante navegación por el océano Atlántico. El navarro ya ha llegado a la Isla de Antigua, en tierras americanas, recorriendo un total de tres mil millas náuticas desde que saliera de Canarias a primeros de mes. Un nuevo Récord del mundo ha quedado establecido con la llegada de Álvaro, que pronto volverá a embarcarse para emprender la tercera y última parte de su travesía

Aunque ha superado la que podría considerarse la fase más complicada de la singladura, el aventurero todavía no ha completado su Expedición Atlántica. El reto quedará conseguido cuando Álvaro pise Miami, pero antes tendrá que navegar por Las Antilllas, Saint Barts, Islas Vírgenes, Puerto Rico, República Dominicana, Haití y Cuba, una distancia equivalente a la que acaba de recorrer a través del Océano. De conseguir el objetivo propuesto, el viajero habrá cubierto una distancia que sería como cruzar tres veces el Atlántico.

Intercambio de banderas
Además del reto marítimo, los implicados en esta aventura tienen otros fines fundamentales: promocionar el deporte y la vida sana, colaborar con la Asociación Mensajeros de la Paz para recogida de fondos y acercar las culturas de los lugares recorridos.

Para llevar a cabo este último objetivo, Álvaro de Marichalar y su equipo entregan en los distintos puertos de recalada las banderas de España, Europa y de la Expedición. A cambio, recogen las de los países, regiones y ciudades que se tocan. El fin es llevarlas a los Estados Unidos, donde se organizará un acto de paz y tolerancia entre las naciones, religiones, razas y culturas que une la mar. En este momento, los miembros de la Expedición tienen ya embarcadas las de Italia, Túnez, Argelia, España, Marruecos; Roma, Nápoles, Sicilia, Mallorca, Formentera, Andalucía, La Línea, Gibraltar, Ceuta, Cádiz, Sevilla y Canarias.

De peces voladores a tiburones
Como podemos ver en sus crónicas diarias, el navegante está viviendo una experiencia única en contacto constante con la madre naturaleza. Desde inofensivos peces voladores hasta aterrorizadores tiburones se ha encontrado Álvaro en estos días de viaje por el Atlántico.

A pesar del agotamiento físico que le ha supuesto el estar tantas horas navegando de pie -ha sufrido incluso lesiones en las muñecas-, el hermano del duque de Lugo se encuentra ahora con más fuerzas que nunca y con los ánimos renovados para llegar al puerto final de su Expedición.

Mientras esté en tierra, el viajero podrá dormir en hoteles de los lugares visitados asegurándose un mejor descanso. Aunque tenía pensado dormir en su pequeña balsa el tiempo que durara la travesía atlántica -incluso entrenó para ello el pasado agosto en Formentera- las recomendaciones de sus compañeros y las condiciones climáticas le llevaron finalmente a cambiar la balsa por la red de proa del catamarán, donde ha dormido a la intemperie "frente al infinito cosmos que preside todo lo que veo antes de dormirme".

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