Carmen Ordóñez abandona el centro médico donde ingresó el pasado viernes

Carmen Ordóñez ha abandonado la clínica psiquiátrica de Madrid donde permanecía ingresada desde el pasado viernes para superar su adicción a los somníferos.

Un día antes de lo que había anunciado y rodeada de algunos amigos íntimos, Carmen abandonó el centro médico San Miguel de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón ayer por la tarde en un mercedes. A pesar de haber recibido el alta médica, la hija mayor de Antonio Ordóñez no ha concluido su tratamiento y deberá continuar recibiendo atención médica durante varios meses más.

Carmina, que afirmó haber ingresado en la clínica por sufrir "un profundo desequilibrio físico y psicológico", ya se encuentra mucho mejor emocionalmente, y está superando la crisis con ayuda de sus hijos, su hermana y sus amigos. La misma Belén Ordóñez nos lo comentaba ayer: "Mi hermana se encuentra bastante mejor, se va recuperando poco a poco".

El apoyo de los suyos
Entre los rostros conocidos que se han acercado en los últimos días al centro San Miguel a visitar a Carmen Ordóñez está el de su gran amigo Paco Pablo Peralta. Las visitas han estado restringidas a cuatro horas diarias y los allegados a Carmina han tenido que repartirse el tiempo para poder pasar un rato con ella.

Blanca Romero, mujer de Cayetano, segundo hijo de Carmen, también habló del estado de salud de su suegra. "Cayetano y yo estamos muy contentos del paso que ha dado", afirmó la modelo, quien asegura haberla encontrado "mucho mejor". "Va para adelante", dijo.

Pepe Gómez, El Marismeño, también se ha interesado por el estado de salud de su ex novia. "Le he llamado y me ha dicho que se encuentra bastante recuperada", comentó.

El susto de su hijo Julián
El hijo más pequeño de Carmina, Julián, se llevó un buen susto cuando se dirigía en taxi hacia el hospital para ver a su madre. El taxista, nervioso ante la presencia de un buen número de periodistas, aceleró el vehículo más de la cuenta y le pilló el pie a un fotógrafo.

Aunque afortunadamente todo quedó en un susto, Julián no podía ocultar su cara de preocupación mientras prestaba declaración como testigo a la policía.

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